Concert Posters -Clara Rodriguez

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Photography by Antolín Sánchez, Jean-Luc Muller, Teatro Teresa Carreño, Andrés Landino, Chantal Rosa-Cobián.

Designs by Carlos David @carlosdavidoo , Frances Wilson, Gabriella Bello, María Teresa García.

Pianista Guiomar Narváez: Una exquisita perla de la Isla de Margarita, por Clara Rodriguez

Desde hace un tiempo vengo jugando con la idea vital para mí de hablar de alguien muy cercano, alguien por quien el cariño, el agradecimiento y la admiración son tan grandes que temo no expresar suficiente y claramente mis sentimientos en el retrato que me dispongo hacer de mi primera profesora de piano.

Guiomar Narváez. Fotografía por Evel González

Cuando yo tenía siete años, Guiomar me “puso las manos en el teclado del piano”, como lo ha dicho muchas veces. Ya había hecho un año de teoría y solfeo con la profesora Yolanda Cavalieri y automáticamente al sacar 19 o 20 en el examen final uno tenía la oportunidad de poder escoger un instrumento. Pienso que mi mamá escogió el piano, ¡seguramente me lo consultó primero! Yo se lo he agradecido eternamente.

En ese tiempo estábamos en la Escuela de Música del Este la cual se convirtió un año más tarde en el Conservatorio Juan José Landaeta, bajo la dirección del maestro Ángel Sauce.

Guiomar se dedicó con gran disciplina, metodología, rigor, amor y confianza en la capacidad de sus alumnos a enseñarnos todo cuanto sabía sobre ese difícil arte.

Como niña que apenas estaba descubriendo lo que el mundo me ofrecía, recuerdo desde el perfume de Guiomar, su cabellera negra peinada siempre en un moño o un chignon a veces adornado con algún lazo hasta sus vestidos clásicos, a veces “camiseros” y zapatos de tacón siempre elegantes, tenía algunos de estilo “T”.

Sus manos son realmente especiales, muy finas con dedos muy largos, uno tiene un distintivo lunar.

El curso con Guiomar comprendía programas que ella diseñaba con exámenes al final de cada trimestre. Junto a las otras profesoras del conservatorio había implementado esos programas los cuales estaban pensados para el desarrollo de la técnica pianística en donde debíamos hacer al año un número de estudios de Czerny, Hanon, Pischna, Clementi o Chopin, escalas y arpegios combinados con piezas de Bach, Scarlatti, Mozart, Beethoven, compositores Románticos, Impresionistas franceses y algo novedoso, la inclusión de obras venezolanas. Guiomar nos daba la lista de obras y estudios al final del año escolar… ¡para las vacaciones!

Los exámenes eran grandes ocasiones, con jurado de todos los profesores de la materia; hasta llegué a tener vestidos especiales para ellos. Había estudiantes que se ponían muy nerviosos y otros que lloraban cuando no salían bien. Para mí era algo natural y los tomaba tranquila.

¡Ah! ¡Si!, viajar al conservatorio era una odisea, ya que vivía en El Paraíso, en el oeste de la ciudad y el conservatorio quedaba en Campo Alegre, una hermosísima área del este de Caracas. Muchas veces íbamos en grupo en autobús, “camioneticas”, taxis o alguien que tenía carro (coche) nos daba un aventón. Entre mis compañeros de trayecto estaban los Deffendini, Belén Ojeda y los hermanos González Fuentes.

Recuerdo con mucho cariño toda esa época mágica. ¡Fui feliz! Todo el mundo era tan amable en el conservatorio. Había mucha alegría y generosidad por parte de los profesores. Entre ellos estaba el gran Antonio Lauro, Rházes Hernández-López y su hermano, el profesor de violín, así como los maestros Ángel y Ada-Elena Sauce, una generación más joven incluía a profesores como Federico Ruiz.

Hacíamos los conciertos de fin de año y recuerdo perfectamente que para mi primera presentación tenía un vestido que mi mamá mandó a hacer con una tela de florecillas amarillas y blancas sobre fondo azul marino. Tuve que usar la Guía Telefónica para sentarme ya que la banqueta más un cojín no eran lo suficientemente altos para que alcanzara bien el teclado. Toqué dos piezas populares venezolanas arregladas por Flor Roffé, El Santiguao y Arroz con leche. Me parecía que El Santiguao con su expresiva melodía y bellas armonías era de una profundidad excepcional. En mi casa la tocaba agregándole muchos doble fortes y tocaba el bajo una octava más baja para darle más emoción. Debo decir que algunas piezas de ese primer año de estudio me sacaron algunas lagrimitas, me tocaban el alma. Entraba en un mundo de emociones el cual disfrutaba enormemente. La colección del libro Ana Magdalena Bach me parecía particularmente bella.

Luego vinieron las piezas para niños de Khachaturian, Kabalevsky, el Children’s corner de Debussy y de Schumann, las Escenas Infantiles. Estudiábamos todas estas piezas muy bien para tocarlas en presentaciones en el conservatorio. Guiomar me llevó de la mano por todos esos maravillosos caminos enseñándome los diferentes lenguajes y técnicas de cómo interpretarlos.

Retrato al óleo de Guiomar Narváez por Henriette Florian, Viena, Austria

¡Cómo practiqué obras de Bach y algunos de los estudios de Chopin! Las Variaciones Abegg de Schumann, las Variaciones Sinfónicas de Cesar Franck, Reflets dans l’eau de Debussy. Y luego recuerdo la emoción de ir con mi mamá a comprar la partitura del Concierto K595 No 27 de Mozart. Antes de llegar a nuestra casa nos comimos ¡un delicioso milhojas de crema pastelera y caramelo en Sabana Grande!

Guiomar nos organizó conciertos en diferentes sitios de la ciudad tales como el Ateneo de Caracas, el Museo del Teclado, la Radio Nacional de Venezuela, el INCE, varias Casas de la Cultura y una casa para niñas en La Pastora. El programa era de autores variados, contenía algunos compositores europeos y muchos de Venezuela y Latinoamérica.

Una vez, la pianista Rosario Marciano la llamó para que yo tocara el Vals Mi Teresita de Teresa Carreño en un programa para la Televisora Nacional. Fue una linda experiencia realizada desde el Museo del Teclado. Años mas tarde, otra hermosa oportunidad, Guiomar propuso que tocara con el famosísimo guitarrista venezolano Alirio Díaz. ¡Inolvidable!

Alirio Díaz y Clara Rodriguez

Para Guiomar Narváez el arte de tocar el piano tiene que ver con una especie de divinidad la cual debe venir de la correcta producción del sonido, de la musicalidad, la justa manera de expresar las ideas musicales de los compositores y un rigurosísimo sentido del tempo; la conexión con el mundo de la imaginación y de la sensibilidad, en fin, con la sutileza poética y la fragilidad de la música como algo que debe ser respetado, algo sagrado.

Con estos principios nos formó y luego al presentarnos en el concurso Teresa Carreño, dos de sus alumnos ganamos becas para estudiar piano en el Royal College of Music de Londres. Mi compañero Luis Manuel Cabrices y yo obtuvimos esa distinción que selló nuestras carreras de por vida. Otro de sus alumnos, Rubén Guzmán también ganó una de las becas para el RCM y se especializó en música barroca (flauta dulce y clavecín) Otras dos alumnas del grupo, Belén Ojeda y Maria Assunta Bucco obtuvieron becas para estudiar en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú. Walter Breda fué otro de sus alumnos avanzados que se convirtió en un apreciado profesor de piano en Caracas.

La gran dama del piano venezolano, Guiomar Narváez nació en la Isla de Margarita, en el corazón del mar Caribe. Su padre, don Antonio R. Narváez (17-01-1907) oriundo de Pampatar, hijo de Ramón Narváez y de Gerarda Montaño de Narváez quien al ver el talento del muchacho le dijo: ”Te vas a Caracas y no regreses, si no triunfas“. Dice Guiomar: ” Y así fue, porque llegó a ser un músico de gran talento, recto y con disciplina a toda prueba, en el hogar y como director de la Banda Marcial” Le dedicó un valse precioso a su hija llamado “Guiomar”.

Con emoción me habló de la tradición de cada 31 de diciembre cuando la Banda Marcial, dirigida por su padre, tocaba el Himno Nacional en la Plaza Bolívar, luego que sonaran las 12 campanadas en la Catedral de Caracas. Falleció en la ciudad de Caracas el 30 de enero de 1985. Lamentablemente no lo conocí, pero si recuerdo con gran cariño a la madre de Guiomar, Lucía Malavé, una encantadora señora, cumanesa, cantante lírica y pianista. Siempre estaba presente en los conciertos. He conocido y he tocado junto a Ramón Narváez, un conocido contrabajista hermano de Guiomar.

No hay vida sin música” dice Guiomar Narváez

Desde su nacimiento estuvo rodeada de músicos y de música. Sus padrinos fueron dos grandes peronalidades del mundo musical venezolano, Vicente Emilio Sojo y Maria Luisa Escobar quien sugirió que la llamaran Guiomar en honor a la pianista brasileña, Guiomar Novaes.

María Luisa Escobar
Vicente Emilio Sojo

Su primera maestra de piano fué su madre. Seguidamente estudió con Emma Stopello y a los 9 años entró a la Escuela Juan Manuel Olivares en donde estudió con Gerty Haas graduándose con honores algunos años más tarde.

Guiomar de niña era una estrella del piano y del ballet. Cuando se graduó de bachiller tuvo que escoger entre las dos actividades. Su madre le dijo “tienes que ser muy buena en lo que escojas porque no se puede ser mediocre en nada”. Se decidió por el piano y comenzó a estudiar hasta 10 horas al día. “Nunca nadie me obligó” dice.

Mi mamá, Julieta García Giovannetti, recuerda haber visto en la revista Élite una foto de Guiomar luciendo un hermoso traje blanco largo. Se anunciaba que la jovencita haría su debut como solista en el Concierto en Do menor K 491 No 24 de Mozart con la Orquesta Sinfónica Venezuela bajo la dirección Pedro Ríos Reyna en el Teatro Municipal. La noche fue muy exitosa, era la primera vez que se tocaba ese concierto en Venezuela y el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa que estaba en el público y quien fungía de ministro de educación en ese momento consideró que Guiomar merecía tener una beca para continuar estudios en Viena.

Su profesora quien era de origen checo, Gerty Haas, le regaló un prendedor de oro con notas musicales en perlas.

Guiomar fue aceptada como alumna en la Academia de Música de Viena en la clase del profesor Richard Hauser. Allí también tuvo maestros como Alftred Uhl y Erwin Ratz. Me dice Guiomar que Richard Hauser, quien por cierto fue maestro también de la pianista japonesa Mitsuko Uchida, era especialista en Mozart y en los Impresionistas. Para él los detalles de tener un sonido cristalino y producido con las yemas de los dedos como acariciando el teclado eran muy importantes. Richard Hauser recomendaba usar el 4to dedo (anular) para terminar pasajes que requerían un decrescendo o pianissimo, ya que éste tiene menos fuerza que el resto.

Guiomar usa muchas imágenes para explicar cómo reproducir en la música sentimientos o carácter. Colores, paisajes, tipos de amor, tisúes que caen levemente, agua que corre por arroyos, bailes. Realmente siempre busca la poesía en las interpretaciones de las piezas.

Enseñar a tocar el piano es una pasión, uno aprende mucho haciéndolo.¡Hay que tener mucha mano derecha y mucha mano izquierda!”

En Viena, Guiomar vivió siete años y en 1960 la famosa cantante venezolana Morella Muñoz le presentó al joven economista iraquí, Mazhar Al-Shereidah con quien se casó en esa ciudad antes de radicarse en Venezuela en 1967.

De esta feliz unión nacieron dos hijas, Meys’un, quien es hoy psicopedagoga y Jin’an, orfebre y productora musical.

Mazhar es un apreciadísimo pedagogo e investigador y fué profesor de la Universidad Central de Venezuela por 50 años.

Guiomar Narváez y Mazhar Al–Shereidah

El misterio natural que emana la imponente personalidad de Guiomar unido a su conexión con el mundo árabe es en mi opinión, la más perfecta combinación. Ojos oscuros de mirada profunda, nariz elegantemente perfilada, porte alto y erguido. Cuando era su alumna admiraba las exóticas y delicadas alhajas que portaba. Fascinantes anillos, collares y pulseras del medio oriente que a veces hacían un interesante contrapunto rítmico con los ejemplos de compases que nos tocaba para hacer alguna demostración musical.

Por su parte Mazhar, encantado por la música venezolana que su esposa tocaba la entusiasmó para que explorara mucho más el reportorio que ya llevaba en la sangre y el cual desarrolló de manera única en nuestro país. Piezas de los margariteños Inocente Carreño y Modesta Bor así como de su madrina María Luisa Escobar. Ramón Delgado-Palacios, Teresa Carreño, y por supuesto la alusión a las campanas de la Catedral de Caracas en el valse Mañanita Caraqueña de Evencio Castellanos pertenecen a su repertorio. La lista es muy larga e incluye a los compositores contemporáneos Miguel Astor y Federico Ruiz.

Modesta Bor, compositora margariteña

Recuerdo haber ido a una gran cantidad de conciertos tocados por Guiomar en Caracas. Muchos de ellos eran a dos pianos con Rose-Marie Sader o con Diana Franklin. Especialmente recuerdo haber escuchado por primera vez una pieza que me cautivó, el Scaramouche de Darius Milhaud. En la televisión, presentada por Renny Ottolina, la vimos tocar El Negro José del compositor Aldemaro Romero en el tercer Festival de Onda Nueva en donde también participó Astor Piazzolla.

Junto a Diana Franklin estrenó en Venezuela el Concierto para dos pianos de Mozart K365 tocándolo en Caracas y en Maracaibo.

Ella muy amablemente me ha apoyado en mis actividades en Venezuela, tocando conciertos en los festivales que he organizado en el Teatro San Martín de Caracas, sola, en dúo con Beatriz Klien y en trio acompañada por el cuatro y el contrabajo. En el Festival Un Piano de Leyenda interpretó piezas sola y otras conmigo a cuatro manos lo cual fue una bella experiencia.

Sus grabaciones son referentes importantes de la música venezolana, latinoamericana y del Caribe para piano. Entre ellos se encuentran los siguientes títulos:

  • Aguinaldos venezolanos junto a Morella Muñoz
  • Valses, Danzas, Sueños
  • Guiomar Narváez interpreta a Inocente Carreño
  • Dúo Contratiempo (música de Latinoamérica y el Caribe a dos pianos con Diana Franklin)
  • América a cuatro Manos (Dúo Plaza con Beatriz Klien)
  • Venezuela Divina
  • Guiomar Narváez (Venezuela, piano y orquestas) piano solista con la Orquesta Sinfónica de Venezuela, Filarmónica Nacional, Típica Nacional, Estudiantina Universitaria.

Guiomar dice: “Interpretar la música para piano del maestro Inocente Carreño es sentir a Venezuela entre los dedos. Saber cómo vibra, cómo siente, cuándo y por qué surgió una pieza. Tocar para él y oír sus sugerencias es un privilegio que solo se tiene al lado de un autor contemporáneo que vive, y que además es el último representante de esas primeras promociones de notables compositores nuestros, pertenecientes a la Escuela Nacionalista, alumnos del maestro de maestros: Vicente Emilio Sojo

En su carrera de concertista Guiomar Narváez ha tocado a lo largo y ancho de Venezuela, así como en el Cairo, en Bagdad, Estambul y Beirut. Otras giras latinoamericanas la han llevado a Colombia, Trinidad y Honduras.

La música no tiene partido político, ni fronteras. Tiene intérpretes -unos más expresivos que otros-

Ha participado en los CDs que acompañan los libros Eduardo Serrano maestro de la música urbana; El mundo árabe en nuestra música; El piano venezolano en tiempos de Arturo Michelena, Venezuela sonido y huella; Juan Bautista Plaza (obras para piano)

Es la creadora y fundadora de la Cátedra Libre de Piano Venezuela y Latinoamérica (1991) y de los concursos El Vals Venezolano (1994) y El Piano Venezolano (2002) y el Premio de Composición bianual del Piano Venezolano, éstos dos útimos auspiciados por la Fundación Edmundo y Hilde Schnoegass.

Guiomar Narváez ha sido condecorada en muchas ocasiones, ha recibido la Orden Teresa Carreño, el Mara de Oro, Orden Andrés Bello y la Orden Esteban Gómez -Clase Oro- del Estado Nueva Esparta. Ha sido presidente de la Fundación Vicente Emilio Sojo.

Ha tocado con orquesta bajo la batuta de importantes directores incluyendo al mejicano Eduardo Mata en las Variaciones Sinfónicas de César Franck en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela.

-C.R. ¿Qué tocas en casa ahora que hay tiempo libre?

-G.N. Toco música venezolana. “Como llora una estrella” y piezas de Freddy León, por ejemplo.

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Para mí ha sido un privilegio haber sido su alumna, recibir su afecto y apoyo incondicional, oír sus consejos y seguir sus pasos en el amor infinito por su país, por la música y por la ¡maravilla que significa tocar el piano!

Oigo con amor su cantarina voz cuando nos despedimos y me dice: ¡Hasta Siempre!

Clara Rodriguez y Guiomar Narváez. Festival Un Piano de Leyenda. Caracas

Otro dato interesante

Siembra de dátiles (tomado del periódico El Sol de Margarita)

Guiomar ha tenido la costumbre desde hace años, de guardar las semillas de cada dátil iraquí que consume, y lo entregan a un vivero margariteño para que luego se siembren. Ya van 5 mil entregadas con esos fines, y una de las satisfacciones es ver cómo en avenidas locales los datileros crecen y se multiplican dentro de un paisaje caribeño y cosmopolita.

Clara Rodriguez y Guiomar Narváez. Teatro Teresa Carreño. Festival Un Piano de Leyenda
Guiomar Narváez contrajo matrimonio en Viena.
En Caracas hablando con Jean-Luc Muller
Clara Rodriguez, Guiomar Narváez y Julieta García Giovannetti

Clara Rodriguez y Guiomar Narváez
Guiomar Narváez, Clara Rodriguez y Mazhar Al–Shereidah

TERESA CARREÑO ALUMNA Y DOCENTE POR CLARA RODRIGUEZ

TERESA CARREÑO ALUMNA Y DOCENTE POR CLARA RODRIGUEZ

El nombre de Teresa Carreño ha resonado en el mundo desde el día de su nacimiento en Caracas el 22 de diciembre de 1853 en el corazón de una familia profundamente musical.

Teresa Carreño fue una de las pianistas más exitosas del siglo XIX y XX, se presentó en toda Europa, Estados Unidos, Cuba, Venezuela, Australasia y Sudáfrica durante una carrera en la que ganó la admiración de las personalidades más destacadas de su tiempo. Celebraron su talento músicos de la talla de Gounod, Rossini, Bizet, Liszt, Berlioz, Brahms y de los jóvenes pianistas como Claudio Arrau y Sergei Rachmaninoff.

Tocó conciertos con la Filarmónica de Berlín con los directores Arthur Nikisch, August Scharrer y Hans von Bülow. También bajo la batuta del famoso compositor y director, Gustav Mahler.

Muchas veces interpretó el Concierto en la menor para piano y orquesta de Edward Grieg dirigida por el propio compositor. Se dice que él hizo el siguiente comentario a Teresa Carreño después de oírla tocar por primera vez: “Señora, no sabía que mi música era tan hermosa”.

Actuó varias veces en los conciertos de los “Proms” de Londres fundados por Henry Wood quien en una entrada en su diario dice sobre la pianista venezolana: “Es difícil expresar adecuadamente lo que todos los músicos sentían acerca de esta gran mujer que parecía una reina entre los pianistas, y tocaba como una diosa. En el instante en que subía al escenario, su dignidad sostenía a su audiencia que la miraba fijamente con atención mientras ella arreglaba la larga cola de su vestido. Su vigor masculino, su cantabile y su maravillosa precisión en la ejecución de pasajes de octavas emocionaban a todos los oyentes”.

Dando un resumido vistazo a su intensa vida podemos enumerar algunos aspectos:

Compuso, desde la edad de 6 años, cerca de 70 obras para piano, un cuarteto de cuerdas y un himno a Simón Bolívar. También, durante algún tiempo, se convirtió en una exitosa cantante de ópera e inclusive llegó a dirigirlas.

Se casó por primera vez, a la edad de veinte años, con el violinista Emil Sauret con quien tuvo una hija, Emilita. Desde los veintiséis años estuvo en una relación con el tenor Giovanni Tagliapietra y tuvo tres hijos, de los cuales solo dos sobrevivieron: Teresita y Giovanni.

En Berlín, donde vivió durante treinta años, se casó con el pianista Eugene D’Albert (1892-1895) y tuvo otras dos hijas, Eugenia y Hertha.

En 1902 se casó con Arturo Tagliapietra, hermano de su segundo esposo.

Los compositores norteamericanos Amy Beach y Edward MacDowell le dedicaron conciertos para piano y orquesta los cuales interpretó tanto como pudo en los Estados Unidos y en Europa.

Cuando la pianista británica Moura Lympany dió un recital en el Carnegie Hall en 1957, cuarenta años después de la muerte de Carreño, el volante que anunciaba su aparición contenía una cita de Los Angeles Herald & Express que decía: “Desde los días de Clara Schumann y de Teresa Carreño, han sido pocas las mujeres pianistas que podían contarse entre los grandes. Anoche Moura Lympany dió pruebas de poseer cualidades que la colocan en un lugar destacado entre sus colegas históricas “.

Es mi mayor deseo en la vida, que mi público esté complacido”. Teresa Carreño se expresó de esa manera a muy corta edad cuando decidió ser una artista de por vida.

Ahora, para este artículo me gustaría hablar un poco sobre su educación y también sobre su papel como educadora, ya que me parece que el legado de los grandes pianistas también se puede encontrar en sus alumnos, pienso que es una forma de perpetuar el arte de tocar el piano.

El padre de Teresa Carreño, Manuel Antonio Carreño, comenzó a enseñarle a tocar el piano a la edad de seis años, escribiendo para ella cientos de ejercicios. Un admirador de la virtuosa pianista, el crítico William Mathews escribió un folleto sobre ella: Teresa Carreño, Biográfica y Crítica, publicado en Chicago cuando Carreño tenía treinta y tres años. En el mismo hay una entrevista donde ella le rinde homenaje a su padre en un intento de contradecir el mito creado por la prensa durante su época de niña prodigio ya que justo después de su debut en el Irving Hall de Nueva York a la edad de 8 años, los comentarios de la prensa declaraban que ella podía tocar de una manera tan maravillosa gracias a algún tipo de sortilegio o milagro, ignorando todo el trabajo educativo que había hecho su padre. De hecho, Manuel Antonio Carreño se ocupó de su educación hasta que ella dejara la casa paterna a la edad de 18 años.

Teresa Carreño dice en dicho folleto lo siguiente: “El mejor método de practicar el piano nunca se ha publicado, fue el que mi padre empleó conmigo. Para hacer el trabajo más rápido y fácil, mi padre escribió quinientos ejercicios, que tuve que hacer todos los días, dichos ejercicios abarcaban todas las escalas, arpegios, trinos, terceras, octavas, etc., etc. y pasajes difíciles de diferentes obras de todos los compositores que conocía (¡y eran bastantes!); y esto lo tenía que hacer cada día en una tonalidad diferente, tanto mayor como menor, y cuando terminaba los veinticuatro modos, tenía que comenzar de nuevo, y así sucesivamente hasta, se supone, el final de mi vida. Tenía que recorrer todo el teclado, en cuatro o cinco “toques” diferentes, incluido en “staccato”. Como se puede imaginar, cuando llegó el momento de empezar los “estudios”, mi ejecución había llegado a tal punto que el control de las dificultades en éstos era una cuestión de facilidad comparativa y de un trabajo muy rápido. Hasta el día de hoy comienzo mi práctica siempre por hacer dos horas de estos ejercicios de mi padre, que por supuesto tengo que reducir a un cierto límite para poder hacer el resto de mi trabajo “.

Desde los nueve años hasta que se mudó a París, Teresa Carreño tuvo lecciones en Nueva York con el virtuoso y muy admirado pianista de la época en las Américas, Louis Moreau Gottschalk a quien le dedicó su valse Op. 1.

Después de hablar durante algún tiempo en una visita, Gottschalk se sentó al piano y tocó para el pequeño grupo familiar. La pequeña Teresa, que estaba apoyada en el hombro de su madre, estaba tan fascinada por la belleza de la música que quedó completamente abrumada y perdió el conocimiento. Esto asustó tanto a Gottschalk que la levantó y la llevó de un lado a otro de la habitación en sus brazos. Declaró que alguien con una naturaleza tan sensible debía estar excepcionalmente dotado, y que de ahora en adelante ella sería su alumna. Después de esto, le dio lecciones cada vez que estaba en Nueva York entre viajes de conciertos.

En la capital francesa estudió con Georges Mathias, un alumno de Chopin y a partir de 1868, con Anton Rubinstein quien fué un gran amigo de la familia; llamó a Teresa Carreño su “hija adoptiva”; como él mismo lo expresó, “nacieron bajo la misma estrella y eran, por tanto, familiares”. Declaró que no le enseñó nada, sino que dirigió su trabajo y, a menudo, la escuchaba durante horas en un mismo día. Teresa Carreño recordó que tanto Gottschalk como Rubinstein caminaban constantemente mientras le daban clases. “Gottschalk siempre fumaba un puro, que se apagaba continuamente; Rubinstein siempre fumaba un cigarrillo mientras caminaba de un lado a otro, y como siempre se apagaba, un día le dije: “Papá, fumas más cerillas que cigarrillos”.

Teresa Carreño a su vez fue muy querida como profesora. Sus alumnos hablan de su gran generosidad y calidez; una de ellas, Marta Milinowsky escribió su biografía en 1940 “Teresa Carreño, por la gracia de Dios” y otra, Adelaide C. Okell, escribió el prefacio y publicó en 1919 una guía que Teresa Carreño escribió sobre el tema del pedal:

” Posibilidades de color por el uso artístico de los pedales “. En dicho manual, Carreño explica con el mayor detalle posible la sutil mecánica del pedal. Según Okell, Carreño dijo: “Si una estudiante no resuelve los efectos del pedal por sí misma, después de todo lo que le muestro sobre el tema, ¡no tiene remedio!

Para Teresa Carreño, la producción del sonido en el piano era el aspecto más importante y para lograrlo decía:

El gran principio de tocar el piano, la relajación, es lo que busco infatigablemente inculcar en mis alumnos. Por relajación no me refiero a la flacidez, o la tendencia de algunos estudiantes a desmayarse y nadar por todo el piano. La relajación significa control, y afecta la mentalidad del pianista no menos que sus brazos, muñecas y dedos. Deseo que mis alumnos sientan que tocar el piano es fácil, no difícil; hacer que consideren la práctica como una alegría, no como una carga; que vayan al piano como el pintor, con una hermosa idea para expresar, va a su lienzo, toma su paleta y pinceles y mezcla sus colores. Pero la tensión bajo la cual tocan tantos pianistas es terrible. Se nota incluso en los músculos del cuello y en la cara. Ahora esa angustia física se comunica con el intelecto, de modo que la interpretación sufre. Cuando escucho a tales pianistas en recitales, instantáneamente siento todas las molestias que están experimentando. Pero muy pocos estudiantes de piano entienden que la relajación se logra mediante un proceso mental “.

Su famoso alumno, Edward MacDowell, tenía unos nueve años cuando comenzó a estudiar con ella y Teresa Carreño tenía algunas anécdotas que contar sobre el famoso compositor: “Su antebrazo estaba muy rígido y tuve un sinfín de problemas con él”, “Solía ​​sentarme al teclado e ilustrar y luego le decía: ‘Ahora, Eddie, hazlo como lo hice’. “Él respondía: No puedo, esa eres tú, no yo “. Sin embargo, mis ejemplos tuvieron un buen efecto sobre él y durante toda su vida, aquellos que lo conocieron se dieron cuenta de lo fervientemente que trabajaba por tener los brazos y las manos relajados.

A la edad de diecisiete años, MacDowell envió a Teresa Carreño un rollo de manuscritos, acompañados de una carta en la que decía: “Sabes, siempre he tenido absoluta confianza en tu juicio. Mira esto, si quieres. Si hay algo bueno, intentaré un poco más, pero si crees que no tiene valor, tíralo a la cesta de papel y dímelo, y nunca escribiré otra línea “.

Teresa Carreño dijo: “Me senté y los toqué. Había en ese paquete, la Primera Suite, “Hexentanz”, “Erzählen”, la Barcarolle y el Etude de Concert. Le escribí a MacDowell: “¡No tires más nada a la canasta de papel, sigue escribiendo!

Teresa Carreño era conocida entre sus alumnos por la franqueza de sus comentarios, decía por ejemplo:

Las lecciones de música amplían el punto de vista del alumno sobre la vida

Tengo un método, hay tres divisiones en él: primero, Relajación; segundo, saber qué hacer; tercero, ¡hacerlo! “

Todo en tocar el piano es el color del tono”.

Hay cientos de matices entre ‘fuerte’ y ‘piano‘”.

Es una humillación tanto para el pianista como para el piano, cuando la música se toca mecánicamente, sin pensar “.

¡No queremos corredores de automóviles! ¡La velocidad no es arte!

Uno debe aprender a conocer sus herramientas: cómo usar sus brazos, sus manos; sus dedos. ¡Cuando se cava en un jardín, se usa una pala, no una pelota de goma!

La realización de Carreño como maestra la describe con el siguiente comentario refiriéndose a las numerosas cartas y mensajes de afecto que recibía de sus alumnos: “Esto, después de todo, es el mayor deleite en la vida de un maestro, o debería serlo, todo el amor maternal que uno le da a sus alumnos y ver que ellos corresponden. No he tenido una felicidad comparable a la de contemplar cómo recurren a mí como a una madre. Comprender el alma del alumno es el deber más importante del maestro “.

“Una de las pianistas más grandes de todas las épocas, ha muerto en Nueva York el martes 2 de junio”, dice el título de un artículo que apareció en la prensa estadounidense. Teresa Carreño murió en su casa de Nueva York en 1917. Entre los portadores de su ataúd estaban Ignace Jan Paderewski, Ernest Hutcheson, Walter Damrosch, Walter Josef Stransky, Mischa Elman, Franz Kneisel, Albert Spalding y Charles Steinway.

 Louis K. Anspacher pronunció un discurso conmemorativo en el que mencionó el hecho de que ella había estado en el escenario durante más de medio siglo y que había tocado en la Casa Blanca para los presidentes Lincoln y Wilson, también, que había sido una maravillosa madre y amiga y prosiguió con el siguiente texto: “Como artista, era una mujer-maestra, llena de energía inspiradora, con un propósito triunfante y majestuoso. Ella era realmente una Valkiria entre los pianistas. Por encima de todas las cosas, ella era un alma iniciada y consagrada.

Sus cenizas fueron luego repatriadas a Venezuela y se guardan en el Panteón Nacional en Caracas.

Hay un cráter en el planeta Venus llamado Teresa Carreño.

Clara Rodríguez

Venezuelan Composer Federico Ruiz by Clara Rodriguez

I first met Federico Ruiz at the celebration of the first wedding of conductor and composer Alfredo Rugeles in 1989 and then I met him shortly again, at one of the Latin American Music Festivals organized by the latter; There I spoke to him about my concern to create a repertoire that was Venezuelan, not only inspired by the music from the Venezuelan plains, but rather one that represented the Caribbean part that we also have. The next day Federico gave me his Pieces for Children Under 100 Years of Age, of which I immediately included about 7 or 8 in a recital that I gave a week later at the Museo del Teclado Keyboard Museum of Caracas.

Those pieces fascinated me because of the venezonality they present, the diversity of the themes, their joy and depth; I observed with great interest that there were also some dedicated to other Latin American countries such as Colombia, Cuba and Peru; apart from the finesse, delicacy and imagination of pieces like “Encuentro de Antonio y Florentino” (Encounter of Antonio and Florentino), “Sueño Mágico” (Magic Dream), “Vals para Dulcinea” (Waltz for Dulcinea), “Virgen de la Soledad” (Our Lady of Sorrow) there are others like “Charlot”, in foxtrot rhythm and “ Valles del Tuy ”in the style of the joropo tuyero.
From that first contact, Federico and I established a constant and fluid communication and I feel very honored by what each one of us has achieved within our professions.
He kindly listened to many of my suggestions and produced the oriental joropo called “Joropo-Estribillo” as the final piece in that children’s collection.
For pianists, studying this material is very interesting because they are miniatures that, when interpreted, must express exactly the idea suggested by the title, the historical or literary references and of course the language proposed by the author. You have to be very precise in the way you play each one. The magic is there, in those notes.
At that time I also found it fascinating to have come into contact with the well-known composer of the music of Venezuelan films such as Miguelángel Landa’s “Los años del pánico”The Years of Fear through “Paseo de dictador en motoneta” Dictator Rides a Moped for example and the “Cinematographic sequence” from the film “Cuchillos de fuego” Knives of Fire which bears witness to the close collaboration that Federico Ruiz has had with the filmmaker Román Chalbaud.
With the formidable richness that I saw in them, I thought that I had to continue exploring the creative mind of Federico Ruiz as well as his very open and adventurous spirit!

When listening to his “Triptych for Band” we talked about the possibility that he would make the last movement a piece for solo piano, thus the “Merengue” was born, which is a virtuoso concert piece, of great dimensions, based on the traditional rhythm of that national dance from Caracas.

Then it was clear that having a work in the form of a sonata with several movements would be very important and I remember the great excitement of seeing the development and final creation of what is today the “Tríptico Tropical” Tropical Triptych for piano, in its three fabulous movements which I premiered at the Southbank Center in London in my first recital in such a prestigious cultural center. The critic of the Independent newspaper, Robert Maycock, described it as: “Irresistible” referring to the dance style of many of the rhythms present there as well as the charm of the music.

There was little left to complete a CD, I thought that we needed, in my humble opinion, an expressive, lyrical, one-movement work; Federico Ruiz created the “Nocturno” which transits, in the words of Federico Ruiz himself, “the sinuous paths of the soul”. It is indeed, a profound and reflective work.

Federico had given me two waltzes of great beauty and elegance: “Eloísa” and “Tu Presencia” and after I attended a performance of the play Oficina Número Uno by Miguel Otero Silva with the great actress Elba Escobar in the role of the character Carmen Rosa, I was extremely moved by the incidental music that I had heard that night, which had been composed by Federico Ruiz. When I got home I gave him a call and asked him to please make a piano score of the theme. With his usual kindness, very soon after I obtained the desired “Carmen Rosa” waltz.
To these pieces we added the Micro-Suite, a work written in twelve-tone language, of especial filigree and intellectual interest and of avant-garde piano technique.

After much study, rehearsals, presentations in different countries, always in communication with Federico -we even got to do concerts in Caracas and Ciudad Bolívar, where I played his pieces and he talked about them- in 1994 I recorded in London during two days, a CD with all the works mentioned above which came out in 1995 on the ASV label from London and which has recently been re-released by Nimbus Records.

https://www.wyastone.co.uk/clara-rodriguez-plays-the-piano-music-of-federico-ruiz.html

In the turbulent end of 2002 in Venezuela, Federico produced three works for piano of which I have only recorded the vertiginous and highly applauded “Zumba que zumba” that I included on the CD called “Venezuela” -Nimbus Records-; the others that I also had the opportunity to première in concerts are the “Carnaval” and the “Variations on Carmen the one who was 16 years old”.

For the same CD “Venezuela”, I recorded the music that Federico Ruiz wrote for the film “Aire Libre” by Venezuelan film director Luis Armando Roche, called “Aliseo”, a wonderful piece that combines the European baroque – classical language, with different twists of Venezuelan joropos in just three minutes!
I remember that for the same film I recorded the piano part of other incidental compositions by Federico Ruiz himself.

https://www.wyastone.co.uk/clara-rodriguez-venezuela-a-recital.html

With the Venezuelan group El Cuarteto, I have performed “Carmen Rosa”, “Aliseo” and “Tu Presencia”, the latter two are on our album recorded in a concert at the Teresa Carreño Complex, called “El Cuarteto con Clara Rodríguez live”


In 1996 I had the opportunity to play with the Simón Bolívar Orchestra, under the baton of Alfredo Rugeles, the “First Concerto for Piano and Orchestra” by Federico Ruiz, an unforgettable experience since this is a work in a minimalist language, very contemporary. I remember that Maestro José Antonio Abreu was present, sitting in the front row, and giving me an affectionate handshake, he said: “Brilliant!”

A wonderful and large-scale event was being close to its creation and of giving its première in 2003, he kindly dedicated to me his “Second Concerto for Piano and Orchestra”. This was first performed at the Municipal Theatre of Caracas with the Municipal Orchestra of Caracas under Rodolfo Saglimbeni who fully supported the project next to Mercedes Otero, composer and President of the orchestra at that time and Teresa Hernández at the Venezuelan Arts Council. The audience couldn’t contain their excitement and clapped loudly between each movement. It had a tremendous reception.

With this same orchestra and conductor, I recorded it in the Aula Magna of the Central University of Venezuela (UCV). We also played it in a concert at the Humboldt Association of Caracas.

Clara Rodriguez playing Federico Ruiz’s Second Piano Concerto with El Sistema.
Andres Gonzalez, conductor. Photography: Antolin Sanchez

Other wonderful experiences have been being able to play it twice with the Orquesta Filarmónica Nacional conducted by Luis Miguel González; in both times the percussionists of the orchestra have put their imagination and knowledge into the performances, thus adding an indigenous approach to the Afro musical culture very much present in the music, especially in the precious second movement.

On a beautiful opportunity in 2014, I played it in a concert dedicated to Federico Ruiz for the celebration of the 39th anniversary of El Sistema at the Centro de Acción Social Para la Música under the baton of Andrés González with the Francisco de Miranda Orchestra.

Clara Rodriguez playing Ruiz’s Concerto with the Orquesta Filarmónica Nacional under the baton of Luis Miguel González. Photogrphy by Antolin Sanchez.

In the city of London, I premiered the concerto at St. John’s Smith Square, conducted by Levon Parikian. This was a concert dedicated to the “Children of Venezuela” with the support of “Veniños”.


Parallel to all this has been the great concern of publishing his works for piano. After quite a long and exciting wait and after having had many deliberations with different committees, we had the acceptance of the publication of the piece “La Peruanita” The Little Peruvian Girl belonging to Pieces for children under 100 years of age, as part of the curriculum of the exams of the Associated Board of the Royal Schools of Music (ABRSM) for the period comprised between 2013 and 2015. The Associated Board of the Royal Schools of Music (ABRSM) is the world’s largest music publisher, exams are taken in more than 90 countries.
Thus this piece spread the name of Federico Ruiz worldwide as it was played by thousands of pianists.
This made it easier for Spartan Press to publish my edition of 15 Pieces for children under 100 years of age, which has served so that other pieces are included in other bodies of examinations such as the Trinity (“Charlot” / Chaplin) and the same ABRSM included “ Un amanecer in Santa Marta ” At Dawn in Santa Marta in the 2019-2020 period.


Federico Ruiz’s work is highly valued by all who get to know it and that is why I am working on the publication of the rest of his pieces for solo piano since both he and I are constantly asked by pianists from all over the world for the scores.

https://www.spartanpress.co.uk/spweb/details.php?catno=SP1188

Together we have also had the pleasure of sharing the stage (he plays the accordion) playing several times in the Sala José Félix Ribas and a great concert in the Sala Rios Reyna of the Teresa Carreño Complex in repertoire from Argentina, Brazil and Venezuela, Homenaje a dos Federicos, since it was the commemorating 200th anniversary of the birth of Fréderic Chopin where in addition to playing with Federico Ruiz I played solo works by the Polish Federico, of course!

Homenaje a dos Federicos. 2010. Teatro Teresa Carreño. Caracas. Clara Rodriguez /piano Federico Ruiz/ accordion

Apart from this intense artistic relationship I have infinite esteem towards the great person that Federico Ruiz is, his eloquence, his very funny witticisms and his wise observations on life in general. I feel secretly and discreetly, proud of all the dedications that he has made me and of course also infinite gratitude!
Our artistic collaboration has been a journey, as they now say, full of delicious musical moments and the satisfaction of seeing his work reach the hands and souls of hundreds of thousands of people.

I wish Federico Ruiz a very long and fruitful life.

Visit https://www.facebook.com/Composer-Federico-Ruiz-by-Clara-Rodriguez-100738628467307/ for reviews, anecdotes and more information about the music of Federico Ruiz

Venezuelan Composer Federico Ruiz
Miguel Delgado-Estévez, Clara Rodriguez, Eduardo Ramirez, Federico Ruiz in concert.

Federico Ruiz, compositor venezolano por Clara Rodríguez

Conocí a Federico Ruiz en la celebración de la primera boda del maestro Alfredo Rugeles en 1989 y luego me lo encontré en uno de los Festivales de Música Latinoamericana organizados por éste último; allí le hablé de mi inquietud por conseguir un repertorio que fuera venezolano, no solo de inspiración llanera sino más bien que representara a la parte caribeña que también tenemos. Al día siguiente Federico me entregó sus Piezas para niños menores de cien años de las cuales incluí inmediatamente unas 7 u 8 en un recital que dí una semana más tarde en el Museo del Teclado.

Esas piezas me fascinaron por la venezonalidad que presentan, por la diversidad de los temas, la alegría y a la vez profundidad de los mismos; con mucho interés observé que también allí había algunas dedicadas a países latinoamericanos como Colombia, Cuba y Perú; aparte de la finura, delicadeza e imaginación de piezas como Encuentro de “Antonio y Florentino“, “Sueño Mágico”, “Vals para Dulcinea”, “Virgen de la Soledad”, están otras como “Charlot”, con ritmo de foxtrot y “Valles del Tuy” al estilo del joropo tuyero.

Desde ese primer contacto, Federico y yo establecimos una constante y fluida comunicación y me siento my  honrada de lo que hemos logrado juntos cada uno dentro de nuestras profesiones.
Él escuchó muchas de mis sugerencias y produjo el joropo oriental llamado “Joropo-Estribillo” como pieza final de esa colección infantil.
Para los pianistas estudiar este material es muy interesante porque son miniaturas que al interpretarlas, deben expresar exactamente la idea sugerida por el título, las referencias históricas o literarias y por supuesto el lenguaje propuesto por el autor. Hay que ser muy preciso en la manera de tocar cada una. La magia está allí, en esas notas.

En ese momento me pareció fascinante también haber entrado en contacto con el conocido compositor de la música de películas venezolanas tales como  “Los años del miedo” de Miguelángel Landa a través de Paseo de dictador en motoneta por ejemplo y la Secuencia cinematográfica” del film “Cuchillos de Fuego” la cual es testigo de la estrecha colaboración que ha tenido Federico Ruiz  con el cineasta Román Chalbaud.

Con la formidable riqueza que ví en ellas pensé que había que seguir explorando la mente creadora de Federico Ruiz al igual que su muy abierto y ¡aventurero espíritu!

Al escuchar su “Tríptico para Banda” hablamos de la posibilidad de que hiciera del último movimiento una pieza para piano solo, así nace el “Merengue” la cual es una pieza virtuosa  de concierto, de grandes dimensiones, basada en el ritmo tradicional de esa danza nacional, caraqueña.

Luego estaba claro que tener una obra en forma de sonata con varios movimientos sería muy importante y recuerdo la gran emoción de ver el desarrollo y la creación final de lo que es hoy el “Tríptico Tropical” para piano, en sus tres fabulosos movimientos el cual estrené en el Southbank Centre de Londres en mi primer recital en tan prestigioso centro cultural. La crítica del diario Independent de esa ciudad lo describió como: “Irresistible” refiriéndose al estilo bailable de muchos de los ritmos allí presentes así como al encanto de la música.

Faltaba poco…sólo necesitábamos,  en mi humilde opinión, para producir un CD completo, una obra de un solo movimiento de carácter expresivo; Federico Ruiz creó el “Nocturno” el cual transita, en las palabras del mismo Federico Ruiz, “los caminos sinuosos del alma” Una obra profunda y de reflexión.

Federico me había dado dos valses de gran belleza y elegancia:” Eloísa” y “Tu Presencia” y después de yo asistir a una representación de la obra teatral Oficina Número Uno de Miguel Otero Silva con Elba Escobar en el papel del personaje Carmen Rosa, quedé sumamente conmovida por la música incidental que había escuchado esa noche, la cual había sido compuesta por Federico Ruiz, al llegar a casa lo llamé y le pedí que por favor hiciera una partitura para piano del tema, así pude tener en mis manos el deseado vals “Carmen Rosa“.
A estas piezas agregamos la serie de la Micro-Suite escritas en lenguaje dodecafónico, de especial filigrana e interés intelectual y de técnica pianística avant-garde.

Después de mucho estudio, ensayos, presentaciones en diversos países, siempre en comunicación con Federico; inclusive llegamos a hacer conciertos en Caracas y en Ciudad Bolívar, donde yo tocaba sus piezas y él hablaba de las mismas, en 1994 grabé en Londres durante dos días, un CD con todas las obras aquí mencionadas el cual salió en 1995 por el sello ASV de Londres y el cual ha sido re-editado recientemente por Nimbus Records.


En el turbulento final del año 2002 en Venezuela, Federico produjo tres obras para piano de las cuales sólo he grabado el vertiginoso y muy aplaudido Zumba que zumba que incluí en el CD llamado “Venezuela” -Nimbus Records-;  las otras que también tuve la oportunidad de estrenar en conciertos, son el “Carnaval” y las “Variaciones sobre Carmen la que contaba 16 años“.


Para el mismo CD “Venezuela”, grabé la música que Federico Ruiz escribió para la película “Aire Libre” del realizador venezolano Luis Armando Roche, llamada “Aliseo“, una maravillosa pieza que combina el lenguaje barroco/clásico europeo, con diferentes giros de joropos venezolanos en solo ¡tres minutos!
Recuerdo que para la misma película grabé la parte de piano de otras composiciones incidentales del mismo Federico Ruiz.

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Con la agrupación venezolana El Cuarteto, he interpretado “Carmen Rosa” “Aliseo” y “Tu Presencia” , estos últimos se encuentran en nuestro disco grabado en un concierto en el Complejo Teresa Carreño llamado “El Cuarteto con Clara Rodríguez en vivo”


En el año 1996 tuve la oportunidad de tocar con la Orquesta Simón Bolívar, bajo la dirección de Alfredo Rugeles, el “Primer Concierto para Piano y Orquesta” de Federico Ruiz, una experiencia inolvidable ya que ésta es una obra en un lenguaje minimalista, muy contemporáneo. Recuerdo que el maestro José Antonio Abreu estaba presente, sentado en primera fila, y dándome un afectuoso apretón de manos, me dijo: “¡Brillante!”

Un evento maravilloso y de gran envergadura, fue estar cerca de la creación, recibir la dedicatoria y hacer el estreno en el año 2003 de su “Segundo Concierto para Piano y Orquesta”. Esto se hizo en el Teatro Municipal de Caracas con la Orquesta Municipal de Caracas bajo la dirección de Rodolfo Saglimbeni quienle abrió los brazos al proyecto al igual que Teresa Hernández, Directora Nacional de Música y Mercedes Otero Pardo, Presidenta de la orquesta. El público no podía contener su emoción y aplaudía con gran algarabía entre cada movimiento.

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Con esta misma orquesta y director, lo grabé en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Lo tocamos también en un concierto en la Asociación Humboldt.

Otras experiencias maravillosas han sido las de poder tocarlo dos veces con la Orquesta Filarmónica Nacional bajo la dirección de Luis Miguel González; ambas veces los percusionistas de la orquesta han puesto su imaginación y saber en las interpretaciones, agregándole así un acercamiento autóctono a la cultura musical afro, sobre todo en el precioso segundo movimiento.

En una bellísima oportunidad en el 2014, lo toqué en un concierto dedicado a Federico Ruiz para la celebración de los 39 años de El Sistema en el Centro de Acción Social Para la Música bajo la dirección de Andrés González con la Orquesta Francisco de Miranda.

En la ciudad de Londres dí el estreno de la obra en la sala St. John’s Smith Square bajo la dirección de Levon Parikian. Este fué un concierto de caridad, dedicado a los “Niños de Venezuela” junto a la asociación”Veniños”.
Paralelo a todo esto ha estado la gran preocupación por editar sus obras para piano. Tuvimos la aceptación, luego de verme en la emocionante espera y tras haber tenido largas deliberaciones con diferentes comités, de la publicación de la pieza”La Peruanita” perteneciente a Piezas para niños menores de cien años, como parte del pensum de los exámenes de la Associated Board of the Royal Schools of Music (ABRSM) entre el 2013 y el  2015. La Associated Board of the Royal Schools of Music (ABRSM) es la editorial de música más grande del mundo, los exámenes se presentan en más de 90 países.
Así ésta pieza propagó el nombre de Federico Ruiz mundialmente al ser tocada por miles de pianistas.
Esto facilitó que Spartan Press publicara mi edición de 15 Pieces for children under 100 years of age (Piezas para niños menores de cien años) la cual ha servido para que otras piezas sean incluídas en otros cuerpos de exámenes tales como el Trinity (“Charlot/Chaplin“) y el mismo ABRSM incluyó “Un amanecer en Santa Marta” en el periodo 2019-2020.

La obra de Federico Ruiz  es altamente valorada por todos los que la llegan a conocer y por eso estoy trabajando en la publicación del resto de sus piezas para piano ya que tanto a él como a mí nos lo piden constantemente pianistas de todo el mundo.

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Juntos también hemos tenido el placer de compartir en el escenario (él en el acordeón) tocando varias veces en la Sala José Félix Ribas  y un gran concierto en la Sala Rios Reyna en repertorio de la Argentina, Brasil y Venezuela llamado Homenaje a dos Federicos, ya que se conmemoraban los 200 años del nacimiento de Fréderic Chopin donde además de tocar con Federico Ruiz toqué sola obras del Federico polaco, ¡claro!

Aparte de esta intensa relación artística tengo por supuesto, infinita estima hacia la gran persona que es Federico Ruiz, su elocuencia, sus muy graciosas ocurrencias y sus sabias observaciones sobre la vida en general. Siento secreta y discretamente, orgullo por todas las dedicatorias que me ha hecho y por supuesto también ¡infinito agradecimiento!
Nuestra colaboración artística ha sido un viaje, como se dice, lleno de deliciosos momentos musicales y de satisfacción de ver su obra llegar a las manos y almas de cientos de miles de personas.


Le deseo una muy larga y  fructífera vida a Federico Ruiz.

Visita y sigue la página de Facebook dedicada a Federico Ruiz https://www.facebook.com/Composer-Federico-Ruiz-by-Clara-Rodriguez-100738628467307/

Clara Rodriguez luego del recital Homenaje a José Antonio Abreu. 2018, Con Federico Ruiz, Yuraima Tovar, Miguel Astor y Adrián Suárez
Clara Rodriguez y Federico Ruiz. Teatro Teresa Carreño

Teresa Carreño, her life, her studies and herself as a teacher by Clara Rodriguez

The figure of Teresa Carreño has resonated worldwide since her birth in Caracas on the 22 December 1853 in the heart of a deeply musical family.

5.Teresa Carreño. La Habana 1864
Teresa Carreño. La Habana 1864

Teresa Carreño was one of the most accomplished pianists of the nineteenth and twentieth century, giving performances all over Europe, the United States, Cuba, Venezuela, Australasia and South Africa during a career where she gained the admiration of the most prominent musicians of her time. Gounod, Rossini, Liszt, Berlioz, Brahms, and the young pianists Claudio Arrau and Segei Rachmaninoff to name but a few, complimented her talent. She played concertos with The Berlin Philharmonic under Arthur Nikisch, August Scharrer and Hans von Bülow. Also under the baton of Gustav Mahler. She performed Grieg’s piano concerto with Grieg himself conducting and it has been reported that the composer said to her: “Madame, I did not know that my music was so beautiful”

She performed several times at the Henry Wood’s promenade concerts and an entry in his memories says about Teresa Carreño: “It is difficult to express adequately what all musicians felt about this great woman who looked like a queen among pianists – and played like a goddess. The instant she walked onto the platform her steady dignity held her audience who watched with riveted attention while she arranged the long train she habitually wore. Her masculine vigour of tone and touch and her marvelous precision on executing octave passages carried everyone completely away.”

103785350_10157307713121334_574390913650181716_nAt a glance, during her lifetime: she composed since the age of 6 a total of 70 works for the piano, a string quartet and a Hymn to Simon Bolivar. For sometime she became a successful opera singer and conducted operas. She married, at the age of twenty, violinist Emil Sauret with whom she had a daughter, Emilita. From the age of twenty six she was in a common-law marriage with singer Giovanni Tagliapietra and had three children, just two of them survived: Teresita and Giovanni. In Berlin where she lived for thirty years she married pianist Eugene D’Albert (1892-1895) and had two more daughters, Eugenia and Hertha. In 1902 she married Arturo Tagliapetra, brother of her second husband.

Composers Amy Beach and Edward MacDowell dedicated concertos to her, Teresa Carreño performed them as much as she could in the USA and in Europe.

When the British pianist Moura Lympany gave a recital at Carnegie Hall in 1957 (forty years after Carreño’s death) the flyer announcing her appearance contained a quote from the Los Angeles Herald & Express: “Since the days of Clara Schumann and Teresa Carreño, there have been few women pianists who could be counted among the great. Last night Moura Lympany gave evidence of possessing qualities which place her high among her historic colleagues.”

Now for this article, I would like to talk a little about her education and also about her role as a teacher since it seems to me that the legacy of great pianists is also found on their pupils, it is a way or perpetuating the art of piano playing.

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Her father, Manuel Antonio Carreño, started teaching her to play the piano at the age of six, writing for her hundreds of exercises . An admirer of Teresa Carreño’s virtuosic playing, W. S. B. Mathews wrote a booklet about her: Teresa Carreño, Biographical and Critical, published in Chicago when Carreño was thirty three years old in which there is an interview where she pays tribute to her father in an attempt to contradict the myth created by the press during her time as a child prodigy. Just after her debut in the Irving Hall of New York at the age of 8, those press comments ignored this fact and stated that she could play in such an amazing way thanks to some sort of sortilege or miracle.

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Teresa Carreño at the age of eight. National Portrait Gallery, Smithsonian Institution; Frederick Hill Meserve Collection.

The truth is that apart from her immense talent, her father, Manuel Antonio Carreño looked after her education until she left the parental home at the age of 18. Teresa Carreño says in said booklet the following:

“The best method (to my mind) to practice the piano has never been published (which was the one my father employed with me) To make the work quicker and easier, my father wrote five hundred exercises, which I had to do over every day for a year, comprising all the scales, arpeggios, trills, thirds, octaves, etc., etc. and difficult passages from different works of all the composers he knew (and they were quite a number!); and these I had to do every day, as I say, each day in a different key, both major and minor; and when I finished all the twenty four modes, I had to begin again, and so on until I suppose the end of my life. I had to do these running the whole length of the keyboard, in four or five different “touches,” including “staccato.” As you can imagine, when the time came to take up the “studies,” my execution had reached such a point that the controlling of the difficulties in these was a matter of comparative ease, and very quick work. To this day I begin with my practicing always by two hours of these exercises of my father’s, which of course I have to reduce to a certain limit so as to be able to do the rest of my work.”Teresa Carreño at the age of eight. National Portrait Gallery, Smithsonian Institution; Frederick Hill Meserve Collection.

Intermittently, Teresa Carreño had lessons in New York with the virtuoso and much admired pianist of the time in the Americas, Louis Moreau Gottschalk from when she was nine up to her move to Paris at the age of thirteen. In the French capital she studied with Georges Mathias, a pupil of Chopin and after a recital of hers at London’s Hanover Square Rooms in 1868, with Anton Rubinstein.

Teresa Carreño in turn was much loved as a teacher. Her pupils talk about her great generosity and warmth; one of them, Marta Milinowsky wrote her biography in 1940 “Teresa Carreño, by the grace of God” and another one, Adelaide C. Okell, wrote the preface and published in 1919 a guide that Teresa Carreño wrote on the subject of pedaling: “Possibilities of Tone Color by Artistic Use of Pedals” . In said manual Carreño explains in as much detail as possible the subtle mechanics of pedaling. According to Okell, Carreño said: “If a student does not work out the pedal effects for herself, after all I show her on the subject, she is hopeless!”

Teresa Carreño | Broadway Photographs

For Teresa Carreño, the tone production was the most important aspect of piano playing and to achieve it in her own words: “The great principle in piano playing, relaxation, is what I seek most indefatigably’ to inculcate in my pupils. By relaxation I do not mean flabbiness, or the tendency of some students to flop and swim all over the piano. Relaxation signifies control, and it affects the mentality of the pianist no less than his arms, wrists and fingers. I wish to make my pupils feel that piano playing is easy, not difficult; to make them regard practice as a joy, not a burden; to have them go to the piano as a painter, with a beautiful idea to express, goes to his canvas, takes up his palette and brushes and mixes his colours. But the tension under which so many players labor is dreadful. It is seen even in the muscles of the neck and face. Now this physical distress communicates itself to the intellect, so that the interpretation comes to suffer from strain. When I hear such pianists in recital I instantly feel all the discomfort they are experiencing. But too few piano students understand that relaxation is to be achieved by a mental process.”

Her famous pupil, Edward MacDowell, was about nine years old when he began to study with her. She had some anecdotes to relate of the famous composer.“His forearm was very stiff and I had no end of trouble with him,” “I used to sit at the keyboard and illustrate and then say, ‘Now, Eddie, do it just as I did.’ He would reply, ‘I can’t—that’s you—not me.’ However, the example had a good effect upon him and all through his life those who knew him realized how earnestly he worked for relaxed arms and hands.”

At the age of seventeen MacDowell sent to Teresa Carreño a roll of manuscript, accompanied by a letter in which he said: “You know, I have always had absolute confidence in your judgment. Look these over, if you will. If there is anything there any good, I will try some more, but if you think they are of no value, throw them in the paper basket and tell me, and I’ll never write another line.”

Teresa Carreño said, “I sat down and played them. There were in that bundle, the First Suite, the ‘Hexentanz,’ ‘Erzählen,’ Barcarolle and Etude de Concert. I wrote to MacDowell, ‘Throw no more into the paper basket, but keep on!’”

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Teresa Carreño in the role of Zerlina (Mozart’s Don Giovanni opera) From Frank Craven. Theatrical library

Carreño’s fulfillment as a teacher is described with the following comment as she was reading the numerous letters and messages of affection that she received from her pupils: “That, after all, is the greatest delight in a teacher’s life—or should be—this altogether maternal love which she gives her pupils and to which they respond. I have had no happiness comparable to that of beholding mine turn to me as to a mother. To fathom the student’s soul is the teacher’s highest duty.”

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“One of the Greatest of All Women Pianists, Whose Death – Occurred in New York on Tuesday, June 1 2” reads the title of an article that appeared on the American press. Teresa Carreño died in her New York home in 1917. Amongst the pallbearers of her coffin were Ignace Jan Paderewski, Ernest Hutcheson, Walter Damrosch, Walter Josef Stransky, Mischa Elman, Franz Kneisel, Albert Spalding and Charles Steinway.

Louis K. Anspacher gave a memorial speech in which he mentioned the fact that she had been on stage for more than half a century and that she had played at the White House for Presidents Lincoln and Wilson also a marvelous mother and friend. “As an artist she was a master-woman, full of inspired energy and triumphant, majestic purpose. She was truly a Valkyr among pianists. Above all things, she was an initiated and a consecrated soul. “

Her ashes were later repatriated to Venezuela and are kept at the Panteón Nacional in Caracas.

There is a crater on planet Venus called Teresa Carreño.

Clara Rodriguez plays the piano music of Teresa Carreño

Clara Rodriguez plays Mi Teresita waltz by Teresa Carreño  

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Clara Rodriguez, Piano Teacher in London

VISIT: https://claris97.wixsite.com/clararodriguez

WELCOME TO CLARA RODRIGUEZ PIANO TEACHER

Making Every Lesson Count

 ABOUT ME

With an experience of over 25 years, Clara Rodriguez has been an active, sought after private teacher of students that travel from as far afield as India, China, France, different corners of the UK and Venezuela to receive tuition from her.

Her students have won many competitions and scholarships to different schools in their countries. Some have entered the main music colleges of the UK such as the Royal Welsh, the Guildhall, The Royal
College of Music and Trinity College as well as Oxford and Cambridge universities and are now pursuing successful performing careers.
As a member of the of the Royal College of Music Junior Department staff since 2006 her students have performed at the Wigmore Hall, the Albert Hall (Elgar Room) and have been successful in the Royal Philharmonic Society Duet Competition as well as on international competitions.
She is in demand as an adjudicator in several countries and gives masterclasses internationally.

Languages: English, Spanish, French

 “It gives me great pleasure to be able to share my passion and expertise with my students. From day one, they learn important techniques to help them boost their skills and self-esteem.I  adapt my lessons according to each student’s needs. Contact me today to learn how I can help you achieve your pianistic goals.”

MY BACKGROUND

“The Venezuelan virtuoso pianist Clara Rodriguez”
The Daily Telegraph
Education and Concert career

Clara Rodriguez has built up an enviable international reputation for her innovative programme planning juxtaposing standard repertoire and works by South American composers.
Her playing has been described as being highly expressive, sensitive with considerable digital clarity and stylistic acumen.

“An act class” was how the Sunday Times described her new released CD, “Americas Without Frontiers” which is the 6th disc that she produces for the prestigious label Nimbus Alliance.
At sixteen she was in her eighth year in the Guiomar Narváez piano class at the Conservatorio Juan José Landaeta of Caracas when she took part in a national competition judged by Michael Gough Matthews and
Barbara Boissard, the then directors of The Royal College of Music’s Senior and Junior Departments. She was awarded the Teresa Carreño Scholarship that enabled her to come to London to study at the Royal College of Music with Phyllis Sellick.
There she studied for a year at the JD and at Senior College she graduated from the Performers’ Course and a two year Post-Graduate.

She was the recipient of many prizes and awards such as the Scarlatti Prize, the Mozart Prize and the Percy Buck Award, as finalist in the Chappell Prize; with the RCM orchestras she performed concertos by Mozart, De Falla, Ravel and Gershwin.
Clara Rodriguez has also studied with Regina Smendzianka (Poland),
Niel Immelman (U.K.) Paul Badura-Skoda (Austria) and Irina Zaritskaya (Russia).
In Caracas, aged sixteen she made her debut playing Mozart Piano Concerto K595 with the Simón Bolívar Orchestra under the baton of José Antonio Abreu; from then on Clara Rodriguez’s career as a solo pianist has taken her to perform worldwide.
In London she is a hugely popular performer who plays to great acclaim at the Southbank Centre, Wigmore Hall, Barbican Centre, Saint Martin-in-the-Fields, Leighton House, Bolívar Hall, St. James’s Piccadilly and St John’s Smith Square.
Recently she has been invited to play a series of celebratory concertos with the Simón Bolívar Orchestra as well as with other El Sistema Orchestras for their 40th Anniversary. Clara Rodríguez also played in the celebrations of the 35th Orquesta Municipal de Caracas Anniversary Concert Series and the Fitzrovia Festival
(Fitzfest) alongside clarinetist and conductor Michael Collins.

Her commercial recordings on labels such as ASV, Meridian and Universal have received outstanding critical acclaim. At present she has six albums on Nimbus Records of the piano music by:
Teresa Carreño, Ernesto Lecuona, Moises Moleiro and Federico Ruiz.
Her CD, “Venezuela”, contains a collection of dances by 18 composers and
“Americas without frontiers” her newly recorded album with music from countries such as Haiti, Cuba, Colombia, Brazil, The USA, Argentina and Venezuela is also available to the public.
Other titles on her discography are:
Chopin Late Works – Classical Recording Company
El Cuarteto & Clara Rodríguez – Live in Concert in Caracas.
These CDs are broadcast by networks worldwide.

I’m here to make the learning process easier and more enjoyable for you. Contact me to see how my teaching can help you play the piano to best of your ability.

Many of my students have gone on to pursue  careers as concert pianists and teachers. Many of them have gained grants and scholarships and have entered the top music institutions of Great Britain.

 +44 7562770414

Clara Rodriguez plays a Recital at Arundells – Salisbury on Thursday 3 May 2018 at 7.00 pm

I am very pleased to go back to play in this wonderful place in Salisbury. 59 Cathedral Close was the home of ex Prime Minister of the UK, Sir Edward Heath, from 1985 until his death.

As part of the Dominic Seligman Project I have played half a dozen recitals on Sir Edward’s beautiful Steinway piano.

This time my programme will include:

Beethoven: “Moonlight” Sonata Op. 27 No 2

Debussy: Suite Bergamasque

Ravel: Ondine

César Prato (piano version by Pedro Toro) .: Media luna andina

Germán Darío Pérez: Ancestro

Pianist Dominic Seligman will introduce the pieces and read poems that inspired “Clair de lune” and “Ondine”. He will also perform pieces by Chabrier and Poulenc.

 Photography by Antolin Sanchez

Pianist Clara Rodriguez brings Latin American music to Stamford

https://simfestival.com/

Clara Rodriguez plays on Saturday 28th April at the the Stamford International Music Festival

I am delighted to take part in this most exciting festival organized by the young violinist Freya Goldmak with whom I shall have the pleasure to perform the UK première of “Cantabile” by Miguel Astor as well as 20 minutes of Latin Amercian solo pieces plus the wonderful “Cuatro estaciones porteñas” by Astor Piazzolla -piano trio version.

Saturday 7:30pm, Oswald Elliott Hall, St Paul’s Street, PE9 1QD

Clara Rodriguez is one of the most distinguished international pianists working in the country. Well-known for her championing of South American composers alongside music from the traditional classical canon, her extraordinary discography and the ‘alluring vivacity’ of her playing has earned her high praise from the likes of Gramophone.

For this evening concert, Rodriguez has designed a fantastic programme for our enjoyment: five solo pieces, highlighting a repertoire of composers from Cuba and her native Venezuela; a UK premiere for violin and piano by renowned Venezuelan composer Miguel Astor; and finally, a selection of works by Astor Piazzolla to round off an evening of heady South American charm.

An evening not to be missed!thumbnail_partitura CD

Programme:

Teresa Carreño – ‘Mi Teresita waltz’ (solo)

Luisa Elena Paesano – ‘Pajarillo’ (solo)

Evencio Castellanos – ‘Mañanita caraqueña’ (solo)

Federico Ruiz – ‘Zumba que zumba’ (solo)

Ernesto Lecuona – ‘Conga de medianoche, La comparsa, Malagueña’ (solo)

Miguel Astor – ‘Cantabile’, UK premiere, for violin and piano to be performed by festival founder Freya Goldmark and Clara Rodriguez

Astor Piazzolla – Selection of Tangos for Double Bass and Violin

Interval

Astor Piazzolla – ‘Oblivion’ for String Trio

Astor Piazzolla – ‘Four Seasons of Buenos Aires’ for Piano Trio

Americas Without Frontiers CD by pianist Clara Rodriguez reviewed on The Sunday Times

Refined playing

“The Venezuelan is a doughty champion of Latin-American music, and her programme of piano pieces reaches below and often jaunty surface to capture the region’s deeper soul.

The Venezuelan works by Antonio Estévez and Juan Carlos Núñez are especially captivating, while the Gershwin Three Preludes are a class act.”

Stephen Pettit, Sunday Times Jan 28 2018

On Record -The latest essential releases – Sunday Times Culture Magazine

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