Antonio Estévez is played by thousands

Antonio Estévez is one of the greatest musical figures of Venezuela, he belongs to the important generation of composers taught by Vicente Emilio Sojo; He founded the University Chorus (Orfeón Universitario), was an orchestral conductor and instrumentalist, and was a member of the Banda Marcial and of the Orquesta Sinfónica Venezuela.

He was very demanding with his work. I think that is the reason why he did not leave  a very large amount of pieces; he had a special sound universe where the quest for tone colours and timbre were reminiscent of the style of Manuel de Falla and Claude Debussy but with the inclusion in the European language of the symphony orchestra, of indigenous and Afro-Venezuelan elements. I think every one of his works has its own personality.

In contrast to his well-known tough and undiplomatic freedom of expression!, his music has profound poetry, moments of absolute tenderness and delicate filigree. His approach is that of very refined late nationalism, for me it is like talking about Chopin and his Mazurkas in the Venezuelan context although he did not write music based on traditional forms or dances. There is a deep love for his land represented in  works such as the “Suite Llanera” and of course the iconic “Cantata Criolla” which is for us is the equivalent of what Handel’s”Messiah”is for the English, we get goose bumps from the first note. It was a great idea to have used the poem by Alberto Arvelo Torrealba, which values are valid even today in our society, it sets the cunning man, the man of faith in a discussion with the Devil. In this legend, Florentino is the epitome of the great llanero: handsome, a great rider and cattleman, a singer and a poet. The Devil challenged him to a night of singing. If The Devil wins before dawn, Florentino will go back with him to Hell. Florentino’s prize is simply to have defeated the Devil.

When I studied his “17 Canciones Infantiles ” (17 Children’s Songs) I did it with all the care of which I was capable, by applying my knowledge of both language and musical culture as well as that of the pianist formed for academic piano music. I was familiar with versions by Duphil Monique – who is the dedicatee- and the interpretations of some of them made by the great Alirio Diaz from whom I have learned so much through his recordings.

One afternoon I went with my mom, who  sang in the choir of the première of “Cantata Criolla”, to his home in Los Naranjos. The trip from our end of the city where we live up there was something! We were greeted very kindly, he told me stories that inspired him to write some of the pieces, we delved into some details and he said that he had appreciated that I had gone to play the pieces to him; saying our goodbyes, as we climbed into the cab, he told us in “fortissimo” with his lightly nasal voice, how he wanted to make “a bonfire” with recordings of his music he did not like!

He later said after a concert I played at the Museum of  keyboards in Caracas: “Clara Rodriguez is a poet of the piano. If I was a pianist I would like to play them as she does.” That to me is a treasure and when things are not going well, is a phrase that helps me recover my faith in piano playing! I have just recorded them this year and will play them on 16 April in St. James’s Piaccadilly in London.

About four years ago, I was called by the ABRSM to advice them on Venezuelan repertoire for the piano, and after many presentations and meetings, they have already selected three of our composers. It is an honor and a privilege for those publications as are made available in 90 countries and the tests presented by a number of over 650,000 piano candidates.

For the grade four piano exams of the years 2013-2014 they chose”La Peruanita” by Federico Ruiz and for the period 2015-2016 the “Canción para dormir una muñeca” by Antonio Estévez. At the end of the  period it will have been played by anumber nearing the 40,000 pianists around the world.

Antonio Estevez was interested by contemporary art, and together with artist Jesus Soto created instalations. He also worked in Paris in electronic music, activity that inspired him to found the Institute of Phonology of Caracas where composers such as Federico Ruiz, who was supervised the publication of the “Cantata Criolla” and who dedicated his piece “Meeting of Antonio and Florentino” as well as  Juan Carlos Nunez and Alfredo Del Monaco, among others, could experience composing electronic pieces.

Antonio Estévez was born in January 1 1916 in Calabozo, Guárico State and died on November 26 1988 in  Caracas, Venezuela

 

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Antonio Estévez with his teacher Vicente Emilio Sojo

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Clara Rodríguez aporta su visión sobre Antonio Estévez

El guariqueño Antonio Estévez es una de las figuras musicales más grandes de Venezuela perteneciente a la importantísima generación de compositores guiada por Vicente Emilio Sojo; fue el fundador del Orfeón Universitario, director e instrumentista de orquesta, perteneció a la Banda Marcial y a la Orquesta Sinfónica Venezuela.

Era muy exigente con su trabajo. Por eso creo que no dejó una cantidad muy grande de obras, tenía un universo sonoro especial en donde la búsqueda de colores tímbricos recuerdan el estilo de Manuel De Falla o de Claude Debussy pero con la inclusión, en el lenguaje europeo de la orquesta sinfónica, de elementos o giros indígenas y afro-venezolanos. Pienso que cada una de sus piezas tiene su propia personalidad.

En contraste con su conocido carácter recio y su poco diplomática libertad de expresión, su música tiene una profunda poesía, momentos de absoluta ternura y de delicada filigrana. Su acercamiento al nacionalismo es refinadísimo, para mí es como hablar de Chopin y sus Mazurkas. Hay un amor profundo por su tierra representado en sus obras que incluyen la “Suite Llanera” y por supuesto en la emblemática “Cantata Criolla” la cual es para nosotros el equivalente al “Mesías” de Handel para los ingleses, nos emocionamos, se nos pone la carne de gallina desde la primera nota. Fue una magnífica idea haber usado el poema de Alberto Arvelo Torrealba, el cual está siempre vigente y define al hombre astuto y de fe, es casi nuestro Fausto con la diferencia de que Florentino no parece ser tan vanidoso.

Cuando estudié sus “17 Canciones Infantiles” lo hice con todo el cuidado del cual yo era capaz, aplicando el conocimiento tanto de nuestro idioma y cultura musical como el de pianista formada para la música académica para piano. Estaba familiarizada con las versiones de Monique Duphil – a quien están dedicadas- y las interpretaciones de algunas de ellas hechas por al gran Alirio Díaz de quien he aprendido tanto a través de sus grabaciones.

Una tarde fui con mi mamá, quien por cierto cantó en la primera audición de la “Cantata Criolla”, a su casa en la urbanización Los Naranjos . El viaje desde el otro extremo de la ciudad en donde vivimos -El Paraíso- hasta allá no fue cualquier cosa. Nos recibió muy amablemente, me contó anécdotas que lo inspiraron a escribir algunas de las piezas, seguramente que profundizamos en algunas cosillas, pero muy poco. Me agradeció el gesto de haber ido a tocarle las piezas; al despedirnos, ya cuando nos subíamos al taxi, nos contó en “fortíssimo” con su voz un poco nasal, cómo quería hacer “una fogata” con las grabaciones de su música que no le gustaban, así nos despedimos.

Tuve el privilegio de que me las oyera en el Museo del Teclado y dijera: “Clara Rodríguez es una poeta del piano. Si yo fuera pianista me gustaría tocarlas como ella las hace”. Eso para mí es un tesoro y cuando las cosas no van bien, es una frase que me ayuda. Las pienso grabar este año y las tocaré el 16 de abril en St. James’s Piaccadilly en Londres.

Hace unos cuatro años me llamaron del cuerpo de exámenes musicales llamada Associated Board of the Royal Schools of Music para consultarme sobre repertorio venezolano para piano, y después de muchas presentaciones y reuniones, he tenido la gran satisfacción de que ya han seleccionado a tres de nuestros compositores. Eso representa un honor para todos ya que esas publicaciones son adquiridas en 90 países y los exámenes son presentados por un número de más de 650.000 candidatos.

Para los exámenes del cuarto grado de piano de los años 2013-2014 escogieron la pieza “La Peruanita” de Federico Ruiz y para el período 2015-2016 la “Canción de cuna para dormir una muñeca” del maestro Antonio Estévez. Al final del lapso la obra va a haber sido tocada por cerca de 40.000 pianistas alrededor del mundo.

Antonio Estévez tuvo una preocupación por el arte contemporáneo, y sabemos que colaboró en instalaciones con Jesús Soto. También trabajó en París en música electrónica, actividad que lo inspiró a fundar el Instituto de Fonología de Caracas en donde compositores como Federico Ruiz -quien fue su copista y quien le dedicó su pieza “Encuentro de Antonio y Florentino”-, Juan Carlos Núñez y Alfredo Del Mónaco, entre otros, pudieron experimentar en esta rama de la música.

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Antonio Estévez con su maestro Vicente Emilio Sojo