Entrevista a Clara Rodriguez sobre Teresa Carreño en El Universal

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La “Leona del Piano”, Teresa Carreño, a 100 años de su fallecimiento

El 12 de junio de 1917, murió en Nueva York la venezolana más universal del siglo XIX: Teresa Carreño, la eximia pianista que hizo mella.


  • ANA MARÍA HERNÁNDEZ G.

11 de junio de 2017 01:12 AM

La “Leona del Piano”, Teresa Carreño, a 100 años de su fallecimiento

María Teresa Geretrudis de Jesús Carreño García de Sena, simplemente Teresa Carreño. Mañana, 12 de junio, se conmemoran 100 años de su fallecimiento, acaecido en Nueva York.

A propósito de este hecho, vale la pena recordar aspectos de la vida de esta imponente mujer, y para ello, dos conocidas pianistas venezolanas, Mariantonia Palacios y Clara Rodríguez, además especialistas e intérpretes de la obra de la Carreño, nos guiarán con sus saberes sobre esta maravillosa mujer, hija del no menos notable Manuel Antonio Carreño -el del Manual de Urbanidad.

Clara equipara a Teresa como “un genio nuestro, que luchó incansablemente por el piano, por hacer música de la mejor manera posible, que no desmayó ni un instante sino hasta su muerte. Fue un personaje central del piano, justo en la época de mayor auge de ese colosal instrumento. Su técnica, pasión, inteligencia, poder, brillo, constante estudio y la búsqueda de la perfección de la expresión musical al tocar, la mantuvieron en el tope, al lado de los más grandes que la admiraron enormemente”.

“Era Liszt con falda”, resume Mariantonia, y es que para la época, el compositor y pianista austro-húngaro tenía mucha fama, no solo por la música que hacía sino por su modo de interpretarla: con fuerza y entrega. “Teresa debe haber tocado con mucha pasión, mucho guáramo”, retoma Palacios.

En las piernas de Lincoln

El 1 de agosto de 1862, Manuel Antonio Carreño salió con su familia directo a Estados Unidos, bajo la premisa de encontrar un profesor de piano para la pequeña Teresa, de apenas 9 años de edad.

Mariantonia sostiene que en realidad salieron debido a problemas políticos. En 1862, el entonces presidente José Antonio Páez delega el poder en Pedro José Rojas. Manuel Antonio Carreño era el ministro de Hacienda, pero dimite. Era el fragor de la Guerra Federal, y Carreño sale de Venezuela con una tropa consistente en “la abuela de Teresa, los padres, el hermano, un tío con su esposa e hijos, además de los sirvientes. Es mucha gente para ir a buscar un profesor para la niña -subraya Mariantonia-. El obituario del papá de Teresa, que publicó Le Ménestrel de París, en agosto de 1874, dice que había fallecido el excelente profesor de piano oriundo de Venezuela, y que había salido de su país por problemas políticos”.

Para Clara, la vida de Teresa “es apasionante desde el comienzo. La educación que recibió de su padre, quien fue considerado uno de los mejores profesores de piano de Francia, el candor de su niñez y adolescencia visto a través de las grandes obras que compuso. Lo difícil que ha debido ser para ella ser mujer, profesional, artista, madre, esposa”, expresa.

De pequeña, Teresa conoció en Estados Unidos a figuras de la talla de Louis Moreau Gottshalk y Anton Rubinstein. Tocó en varias salas importantes, como el Carnegie Hall, entre otras, y en 1863 tocó para el presidente Abraham Lincoln en audición privada, y de allí es de donde se origina la célebre anécdota de la pequeña Teresa en las piernas de Lincoln.

150 conciertos al año

Teresa Carreño nació en Caracas el 22 de diciembre de 1853. Entre los años 1872 y 1885, la pianista trabajó arduamente como integrante de una compañía de artistas por todo Estados Unidos.

“Después de haber sido niña prodigio y hacer una carrera brillante, Teresa se vio en la necesidad de actuar en compañías itinerantes y llegó al tope como pianista y cantante -relata Mariantonia-, hizo hasta 150 conciertos al año, es decir, uno cada dos días. Tocó en el lejano oeste. En una oportunidad viajaba en barco y naufragó, y para poder afinar el piano empleó una pinza de cejas. A los 19 años se enamoró de un violinista, Émile Sauret, y tuvo una hija, Emilia”, prosigue Palacios, y cuenta que a la Carreño la conocían con motes como “La Leona”, y luego como “La Walkiria del piano”.

Una amiga cercana se hizo cargo de la niña, y llegó un punto en el que le propuso a Teresa que mejor se quedaba con la niña, pero que debía firmarle documentos en los que la pianista renunciaría por siempre a ver a su hija Emilia.

En 1885, Teresa Carreño regresó a Venezuela, y después estuvo en 1887. Durante esos años, realizó conciertos en el Teatro Guzmán Blanco, hoy Municipal, estrenó su Himno a Bolívar, compuso un Himno a Guzmán, y hasta condujo una temporada de ópera.

“Ella sufrió un gran desencanto en su segundo viaje a Caracas, por los problemas políticos del momento, y por la pacatería de la alta sociedad que todavía la veían como la hija de una Del Toro que se había casado con alguien de inferior rango, y quien además estaba relacionada con Guzmán Blanco cuyo gobierno había caido en desgracia”, relata por su parte Clara Rodríguez.

A debutar en serio

Cansada Teresa Carreño de los dime y diretes de la política venezolana, decide que ya es hora de hacer una carrera seria, que no implicaba ir a Estados Unidos (todavía no era la meca cultural de hoy en día), por lo que la opción natural era Europa. El marido, Giovanni Tagliapietra no se anima a ir, por lo que Teresa, matrona y echada para adelante, agarra a sus dos hijos, Teresita y Giovanni, y se embarca rumbo a Alemania en 1889, acompañada por su cuñado Arturo Tagliapietra.

“Su vida de maestra la realizó plenamente hacia su madurez cuando vivía en Alemania, y le decía a sus alumnos: ‘¿cómo realizar lo extraordinario sin trabajar arduamente?’. Realmente Teresa Carreño trazó un camino profundo e importante para los pianistas, inclusive de hoy, ya que el arte del piano se basa mucho en lo que se hizo en su época. Se habla de la belleza de su sonido, de sus trinos, de la manera en que utilizaba el pedal”, acota Clara.

Mariantonia habla de las críticas que reseñó la prensa de la época sobre los conciertos dados por Teresa, en donde se refieren a su modo de tocar “como un hombre, Liszt con faldas”, y es que “normalmente el mánager era quien disponía el piano en el escenario, y la banqueta, y Teresa lo hacía por su cuenta. Luego, tocaba con mucha pasión, sin dejar de ser femenina. He escuchado grabaciones de ella donde se aprecia ese modo de tocar”.

Clara cita a Henry Wood, el creador de los conciertos Proms de Londres: “Es difícil expresar adecuadamente lo que todos los músicos sentían por esta gran mujer. En el instante en que caminaba sobre el escenario, su firme dignidad mantenía a su audiencia en vilo, que la observaba con gran atención mientras ella arreglaba la larga cola de los elegantes vestidos que usaba. Su vigor masculino en el sonido, su touché y su maravillosa precisión al ejecutar pasajes de octavas, dejaban a todos pasmados”.

@amhg_periodista

Hard to Beat! Clara Rodriguez plays Moisés Moleiro (CD)

New review on Moisés Moleiro CD by Clara Rodríguez

by HOWARD SMITH

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‘Rodriguez’ generous programme touches on a diversity of moods: wistful, playful, tender, gentle, reflective, yearning, nostalgic, skittish, jocular, joyful, festive and exuberant spring to mind. For 1¼ hours of dazzling, undemanding musical enjoyment, this CD concert is surely hard to beat.’

Venezuelan-born pianist Clara Rodriguez has been resident in London since she was seventeen. She began serious studies at the Conservatorio Juan Jose Landaeta (Caracas) and subsequently trained at the Royal College of Music (London). Clara has toured in the Americas, Europe, Australia, China and the Far East.

Her tutors/mentors have been Paul Badura-Skoda and Phyllis Sellick. She was also influenced by Polska Nagrania recording artist, Regina Smendzianka (born 1924) while attending the Polish artist’s Chopin ‘masterclass’ in Caracas. Today, when not performing, Rodriguez is piano professor at the RCM (Junior Department). Her newly released CD — it first appeared on ASV CD DCA890 in 1994 — is devoted entirely to Moisés Moleiro’s enchanting, superbly crafted short works for piano. When he was six, pianist and composer Moleiro had just three months tuition with Manuel Sansón. In 1924, he began four years of music studies in Caracas with piano pedagogue Llamozas. He graduated in 1927 and presented his first recital in 1931. Moleiro founded Orfeón Lamas, where he made a valuable contribution as composer. In addition, he was professor of piano at the Caracas Musical Declamation Academy (today ‘José Angel Lamas’). His works have been performed in the United States, Europe and many Latin American countries.

Rodriguez begins her recital with five sonatinas (16’34”) followed by three toccatas (7’14”). ‘The Pequeña Suite’ has five items: ‘Dance Air’, ‘Waltz Time’, ‘Lullaby’, ‘The Gentleman with the Wig’ and ‘The Harpsichord’.

Tracks 14 and 15 are alloted (respectively) to ‘Preludio’ (1’29”) and ‘Fuga’ (1’42”). ‘Suite Infantil’ consists of tracks 16-18: ‘The knife grinder’, ‘The cradle’ and ‘The birds’. ‘Dos Miniaturas’ (tracks 19 and 20) are ‘The Girl from the Blacksmith’s’ and ‘The Blacksmith’.

To end Rodriguez adds six titled items including Estampas del Llano (‘Pictures of the plains’) — track 25, the longest separate item (9’05”) in the entire programme. Moisés Moleiro was a contemporary of Venezuelan musicologist, educator and composer Vicente Emilio Sojo (1887-1974) who became conductor of Orfeón Lamas. In addition Sojo was founder-conductor and tenacious advocate of the Venezuelan Symphony Orchestra. In 1940 together with other composers he prepared the first song book for Venezuelan children. Sojo’s legacy is preserved in the Vicente Emilio Sojo Latin American Institute of Research and Music Studies (established 1978) to honour his role as founder (in the early twentieth century) of the Nationalistic School of Composition (also known as Escuela de Santa Capilla).

The five Sonatinos are largely bouyant, bustling, helter-skelter and consistently melodic. They’re not invested with any significant depth but scored instead for their pleasurable, playful exuberance. At times Moreiro’s inventions appear to be poised between eighteenth century classicism and something hovering on the brink of nineteenth century romanticism as in the G minor Sonatina, No 4 (track 3).

During his bewitching Pequena Suite (tracks 9-13), the dichotomy is perfectly illustrated by comparing ‘Waltz Time’ and ‘The Gentleman with the Wig’.

The third and final item of Suite Infantil titled Los pájaros (The Birds) has echoes of Balet nevylupivshikhsya ptentsov (‘Ballet of the Unhatched Chicks’) from Mussorgsky’s Pictures at an Exhibition. Serenata al estilo español (‘Serenade in the Spanish style’, track 23) with its easy ‘romantic’ mode, includes a short segment (2’04”-2’28”) in pure latin guitar style. Rodriguez is most decidedly an ideal Moleiro advocate; her performances are so alive with outstanding crystalline serenity and naturalistic pellucid phrasing.

In the second of two miniatures (1st: ‘The Girl from the blacksmith’s’ and 2nd: ‘The Blacksmith’), the busy workman briefly envisions ‘The Girl’ (0’39”-0’44”) as he toils. Estampas del Llano, a piece of contrasted folk-like moods, deserves to be a staple item far more in recitalists’ repertories than is presently the case. Here Moreiro’s open, unaffected hallmark character is leavened with the more sombre aspect of Venezuelan lore. (1’00”-4’14” and 7’47”-8’58”)

Though this programme has the bulk of its roots in aspects of European musical traditions Moleiro was a tireless proponent of (Venezuelan ‘joropo’), musica llanera from plains south and east of Caracas. In 1882 joropo became Venezuela’s national dance though hitherto the word joropo (Spanish) meant ‘a party’. Similarities may be found in (selected) works of Chabrier, Ravel, de Falla.

How appropriate then to conclude with Moleiro’s Joropo, an unflagging, propulsive, carnival piece to set toes tapping, heels clicking and skirts flying.

Rodriguez’ generous programme touches on a diversity of moods: wistful, playful, tender, gentle, reflective, yearning, nostalgic, skittish, jocular, joyful, festive and exuberant spring to mind. For 1¼ hours of dazzling, undemanding musical enjoyment, this CD concert is surely hard to beat.

Copyright © 9 June 2017 Estate of the late Howard Smith, Masterton, New Zealand

 

Teresa Carreño, la gran pianista venezolana por Clara Rodriguez

Este año Clara Rodríguez tocará varios conciertos dedicados a la memoria de la pianista venezolana Teresa Carreño (Caracas, 22 de diciembre de 1853 – Nueva York, 12 de junio de 1917), quien también fue cantante y compositora y  quien fuera descrita a lo largo de su vida como “Liszt en faldas”, “La emperatriz del piano”, “La valquiria del piano”

Teresa Carreño fue una de las más exitosas y admiradas pianistas de los siglos XIX y principios del XX, tocando conciertos alrededor del mundo y componiendo desde los 6 años de edad un total de 70 obras para piano; Muchas de ellas se publicaron en Europa y en los Estados Unidos.

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Teresa Carreño representó a la tercera generación de niños prodigios que habían ejercido la posición de “músicos meritorios”, carreras comenzadas desde por lo menos los 6 años de edad en la Catedral de Caracas como cantantes solistas, organistas y ejecutantes de instrumentos de cuerda y fue la primer músico de su familia en ganar reconocimiento fuera de Venezuela gracias a su primera presentación pública a los 8 años de edad, en el “Irving Hall” de Nueva York, el 25 de noviembre de 1862.

Era la tercera de los cinco hijos de Manuel Antonio Carreño (nacido el 17 de junio de 1813 ), conocido principalmente como abogado y ministro de finanzas y quien escribió el famoso Manual de urbanidad y buenos modales en 1853. Manuel Antonio era también músico y escribió unos 500 ejercicios para su hija los cuales ella tocaba regularmente en todas las tonalidades, logrando grandes beneficios y facilidad técnica desde temprana edad . También le enseñó armonía y composición.
La madre de Teresa Carreño, nacida de dos familias revolucionarias de Venezuela, era Clorinda García de Sena y Toro, pariente de la esposa de Simón Bolívar y del Marqués del Toro. El tío-abuelo de Teresa Carreño fue Simón Rodríguez, el maestro de Simón Bolívar y quien ejerciera gran influencia sobre El Libertador.

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Al ver las habilidades musicales de Teresa Carreño y de tener la sensación de que su futuro debía trascender círculos más grandes, Gertrudis, su emprendedora abuela , vendió sus propiedades en Venezuela y en 1862 la familia se trasladó a Nueva York.
En ese entonces, Teresa Carreño fue escuchada por Louis Moreau Gottschalk, quien quedó muy impresionado por su estilo y se ofreció a darle lecciones, Teresita mostró a lo largo de su vida un gran respeto, cariño y admiración por el pianista.

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Al año siguiente, en 1863, en el mes de enero, se presentó en Boston y luego viajó a Cuba con su familia. Más tarde en el mismo año recibió una invitación de la Casa Blanca para tocar para el presidente Abraham Lincoln y su familia – ella encontró que el piano estaba “muy desafinado” pero que había sido una tarde “divertida”. También se sintió realmente orgullosa de ver su primera composición titulada “Gottschalk Waltz”, publicada. Dicha publicación se agotó tres veces en un año.

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Teresa Carreño y su familia se marcharon a Europa en marzo de 1866, el viaje fue una verdadera odisea, terriblemente difícil por mares muy agitados, en un barco defectuoso y en una ocasión tuvieron que inclusive cambiar de buque. Cuando finalmente llegaron a Inglaterra, permanecieron allí por un breve tiempo para luego seguir a París, en donde se instalaron. En la capital francesa fue muy bien acogida por los artistas más famosos, por la aristocracia de todos los salones y por las salas de conciertos más prestigiosas. Madame Erard y Rossini se aseguraron de que tuviera las mejores oportunidades para conocer a los músicos más admirados de la época, como Franz Liszt, quien llegó al salón de Madame Erard acompañado por el joven Camille Saint-Saëns y después de oír a la niña y poner sus manos sobre su cabeza le dijo: “Tienes un regalo enviado por Dios: Genio. Trabaja duro, desarrolla tu talento, sé fiel a ti misma y con el tiempo serás uno de nosotros.” Ofreció darle clases en Roma, pero su padre no pudo organizar ese viaje. Durante su tiempo en París, también tocó para Berlioz, ganó la admiración de Gounod y tuvo una amistad duradera con Blandine Ollivier, una de las hijas de Liszt.
En 1866, Teresa Carreño perdió a su madre quien murió víctima del cólera. En ese momento escribió seis elegías y tocó conciertos vestida de negro. Los críticos dijeron que cada nota que tocaba era como una lágrima de tristeza por su pérdida. Luego viajó a España con su padre y tocó conciertos en Madrid y Zaragoza. Toda España fue a escucharla excepto la familia Toro que consideraba que su madre, Clorinda, se había casado con un hombre de inferior rango social.

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Una gran parte de su obra fue publicada en París durante las décadas de 1860 y 1870 por Heugel.

Al mismo tiempo, en la ciudad Luz, el gran maestro Georges Mathias, discípulo de Chopin, se ofreció para enseñarle a la adolescente los secretos del arte de tocar el piano.

Teresa Carreño viajó a Inglaterra donde Charles Hallé la presentó a la Princesa de Gales y tocó también en las salas de conciertos Queen Rooms de Hanover Square, donde Anton Rubinstein fue a escucharla; Desde entonces se convirtió en su maestro. Él la llamaba “Mi Sol” y “Bebé”.

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En Londres así mismo tocó largas temporadas en el Covent Garden Theatre dirigido por Arthur Sullivan.
A la edad de veinte años Teresa Carreño se casó con el violinista francés Émile Sauret (1852 -1920). En 1874 tuvieron una hija, Emilita, que con mucha tristeza y pesar fue dada en adopción en Inglaterra; Su esposo la había abandonado y no podía ofrecer seguridad ni sustento al bebé. Su padre, Manuel Antonio, murió en París en agosto del mismo año; el periódico Le Ménestrel publicó una nota en donde decía que había sido uno de los maestros de piano más solicitados de Francia.

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Ella se trasladó a los Estados Unidos y continuó viajando y tocando incansablemente durante los años 70 y 80, pero deseaba un cambio en su vida artística y comenzó una carrera como cantante de ópera, debutando en Nueva York, en 1876, en el papel de Zerlina del Don Giovanni de Mozart. Ya en París el mismo Rossini había presentido que el talento de  Teresa Carreño para el belcanto sería algún día desarrollado. Su cambio hacia la ópera fue breve, intenso y muy exitoso.

Durante este tiempo se casó con su segundo marido, Giovanni Tagliapietra, un barítono nacido en Italia que bebía demasiado, sentía envidia del talento de su esposa haciéndo de la vida conyugal un tormento para Teresa. Tuvieron dos hijos: Teresita y Giovanni. En su edad adulta, Teresita se convirtió en una famosa pianista y Giovanni en cantante. Durante estos años, Teresa Carreño entabló amistad con Edward MacDowell, y promovió su música en los EE.UU. y en Europa y siempre contó con la amistad de la madre del compositor. Edward MacDowell le dedicó su segundo concierto para piano el cual ella insistía en tocar aún y cuando no fuera el favorito de los directores de orquesta.
En 1885, Teresa Carreño regresó por primera vez a su lugar de nacimiento, Venezuela. Allí actuó en conciertos y también compuso un himno en homenaje a Simón Bolívar. Al año siguiente, en su segundo viaje a Caracas, llevó una compañía de ópera, dirigió la orquesta y en ocasiones cantó también. Les Huguenots, Rigoletto, Norma y Carmen eran parte del afiche de la temporada la cual llegó a un final no muy feliz ya que la oposición de aquel momento tomó como blanco para hacer sus protestas el teatro en donde se efectúaba dicha temporada de ópera, ésto unido al rechazo de la alta sociedad caraqueña hacia ella porque decían que era pariente de Antonio Guzmán Blanco, político caído en desgracia en ese entonces le debe haber causado gran tristeza. Teresa Carreño nunca más se refirió al ese infortunado capítulo.

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Teresa Carreño regresó a Europa y empezó a tocar el piano otra vez en 1889, dando un nuevo impulso a su carrera musical. Pasó un verano en París y luego se mudó a Berlín donde se instaló. Hizo su primera actuación con la Filarmónica de Berlín, interpretando el Concierto para piano de Grieg recibiendo muchos elogios del propio compositor. En otra ocasión, en Varsovia, fue el mismo Edward Grieg quien la dirigió, él sentía profunda admiración por la pianista venezolana.
Entre 1892 y 1895 se casó con el pianista Eugen d’Albert, y juntos tuvieron dos hijas, Eugenia y Hertha. Teresa Carreño le dió gran apoyo a su marido, tocando sus composiciones y acompañádolo a sus conciertos; ella no recibió de él ese respaldo moral.

Eran dos grandes pianistas y compositores viviendo intensamente sus vidas y carreras artísticas bajo un mismo techo. El temperamento explosivo de ella no caló con el cinismo y -creo que hay que decirlo- machismo del pianista alemán.

Con un poco de humor la prensa reseñó en un momento:

“Ayer Frau Carreño dió la primera audición del segundo concierto de su tercer marido en el cuarto concierto de la Filarmónica.”

Después de un divorcio acrimonioso durante el cual el pianista quiso inclusive internarla en un manicomio con tal de no pagar la educación de sus hijas,  Teresa Carreño se dedicó a la composición escribiendo un cuarteto de cuerdas y una serenata.

“Uno nunca puede casarse demasiado tarde ni divorciarse demasiado pronto” se le oyó decir en un momento de amargura.
Comenzó a enseñar el piano y fue muy querida por sus estudiantes de Berlín, escribiendo un libro sobre la técnica de pedal.

Continuó actuando como solista con muchas de las principales orquestas europeas así como en recitales; su repertorio era muy impresionante e incluyía las Sonatas y conciertos de Beethoven, obras de Schumann como la Fantasía y los Etudes Symphoniques, las Baladas y Scherzi de Chopin, los grandes conciertos románticos; también sus propias transcripciones de ópera y sus valses.

En 1902, tomó la decisión de casarse con Arturo Tagliapietra, hermano de su segundo marido; Durante este período viajó a Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.
Una vida llena de arduo trabajo y grandes emociones la agotaron físicamente.  En un viaje a Cuba comenzó a sufrir de diplopía, aún así ella tocó un concierto con sus ojos cerrados pero debió regresar a su casa de Nueva York en donde murió el 12 de junio de 1917. Gracias a grandes esfuerzos de su discípula y biógrafa Marta Milinowsky, sus cenizas fueron luego repatriadas a Venezuela y guardadas en el Panteón Nacional de Caracas.

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Teresa Carreño realizó varias presentaciones en los conciertos de Promenade de Henry Wood (Proms). Este escribió  en sus memorias: “Es difícil expresar adecuadamente lo que todos los músicos sentían por esta gran mujer que parecía una reina entre los pianistas y tocaba como una diosa. En el instante en que caminaba sobre el escenario, su firme dignidad mantenía a su audiencia en vilo que la observaba con gran atención mientras ella arreglaba la larga cola de los elegantes vestidos que usaba habitualmente. Su vigor masculino en el sonido, su touché y su maravillosa precisión al ejecutar pasajes de octavas dejaban a todos pasmados”.

El pianista Claudio Arrau recordó con alegría que él la había escuchado muchísimas veces en conciertos en Europa exclamando: “¡Oh! ¡Era una diosa!

Clara Rodríguez ha grabado un CD que contiene quince de las obras de Teresa Carreño para Nimbus Records (NI 6103) que ha sido internacionalmente elogiado por los críticos y el cual es a menudo reproducido en la radios incluyendo las estaciones de la BBC. El crítico Jeremy Nicholas de Gramophone Magazine escribió:

“Esta música necesita un espíritu de lleno de empatía para mostrarlo a su mejor luz y Clara Rodríguez ofrece interpretaciones de fascinante vivacidad aliadas al requisito más esencial de CHARM”.
Altamente recomendable”

https://www.gramophone.co.uk/review/clara-rodriguez-plays-teresa-carre%C3%B1o

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Clara Rodríguez y Michael Collins rinden tributo a Fitzrovia

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Este jueves por la tarde se celebró el Festival Fitzrovia en el Bolivar Hall. La afamada pianista venezolana Clara Rodríguez, el conocido clarinetista Michael Collins y una maravillosa orquesta hicieron las delicias musicales de los presentes, durante este homenaje y recorrido a la zona donde tuvo lugar el concierto: Fitzrovia.

Durante el evento tocaron piezas de compositores venezolanos como Otilio Galíndez o  Juan Carlos Núñez y homenajearon a compositores clásicos como Mozart o Wagner. Los músicos que estaban sobre el escenario interpretaron estas obras con una gran habilidad y elegancia, transmitiendo el espíritu de esa música y de Fitzrovia al público y a la casa donde vivió Francisco de Miranda.

Sin duda, una velada inolvidable donde Clara Rodríguez, Michael Collins y la orquesta que les acompañó transportaron a los presentes, a través de su virtuosismo, a la Fitzrovia de épocas pasadas.

http://aculco.co.uk/clara-rodriguez-y-michael-collins-rinden-tributo-a-fitzrovia/

 

 

16-04-2016 ALMA LLANERA Soul of the Plains

Tickets from: http://clararodriguez.brownpapertickets.com/

or at the door on the day of the concert

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Programme details:
Clara Rodríguez SOUL OF THE PLAINS Alma llanera

St. James’s Church Piccadilly. London. Saturday 16-04-2016 at 730 pm

Clara Rodríguez, piano Carlos Nené Quintero, percussion Edwin Arellano, cuatro
Timothy Adès, Thomas Lyttelton and Leonardo Muller Rodríguez, readers

Ariel Ramírez:
Four Piano Studies: Bailecito-Cueca -Chamamé-Carnavalito

Federico Ruiz:
La peruanita (from “Pieces for children under 100 years of age”)

George Gershwin:
Three Preludes

Moisés Moleiro:
Estampas del llano /Pictures of the plains

Poem “Píntame Angelitos negros” by Andrés Eloy Blanco read in Spanish and in English

Antonio Estévez:
Ancestro-Ancestro-Ancestro-El Trompo- Florentino cuando era becerrero-Angelito negro- El pajarito- Toccatina (From “17 Canciones infantiles”)

Poem “Florentino and the Devil” by Alberto Arvelo Torrealba read in English

Heraclio Fernández:
El diablo suelto /The Devil on the loose

INTERVAL

Juan Carlos Núñez:
Retrato solemnísimo de Aldemaro Romero

José María Vitier:
Danza de fin de siglo

Simón Díaz:
Caballo Viejo

Alberto Ginastera:
Three Argentinean Dances
Danza del viejo boyero-Danza de la moza donosa-Danza del gaucho matrero

Poem “Florentino and the Devil”

Aldemaro Romero:
El Negro José

Ernesto Nazareth:
Odeon

Poem Apure in one journey by Genaro Prieto
Genaro Prieto:
Apure en un viaje

Germán Darío Pérez:
Tranquilamente un tipo leal

Pedro Elías Gutiérrez:
Alma llanera

Entrevista a Clara Rodriguez por su Concierto Alma llanera

http://www.expressnews.uk.com/texto-diario/mostrar/414075/clara-rodriguez-y-su-alma-llanera

Perfiles

Clara Rodríguez y su ‘Alma Llanera’

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La aclamada pianista venezolana llenará de música la iglesia de St. James

Por Yohanna Rozo


Clara Rodríguez es concertista, profesora de piano del Royal College of Music
(Junior Department) y artista del sello Nimbus Records.

Recibió el premio “Músico Clásico del Año 2015” en los LUKAS en el Reino Unido y el
próximo 16 de abril ofrecerá el concierto titulado ‘Alma Llanera’.

El programa que incluirá Caballo viejo de Simón Díaz, Canciones infantiles de Antonio
Estévez, Apure en Un viaje por Genaro Prieto, Retrato de Aldemaro Romero de Juan
Carlos Núñez, El Negro José de Aldemaro Romero, Bambuco y Pasillo de
Germán Daría Pérez, tangos de Ernesto Nazareth, danzas argentinas de Ariel Ramírez
y de Alberto Ginastera, Preludios de George Gershwin y el famoso joropo Alma Llanera
de Pedro Elías Gutiérrez.

A Clara se unirá en el escenario Timothy Adès, quien es traductor y poeta,
ganador del Premio Valle-Inclán del Times Literary.

Esto fue lo que conversamos con Clara Rodríguez y su ‘Alma Llanera’

Recientemente fuiste reconocida en los LUKAS ¿qué significó este premio para ti?

Para mí ha sido maravilloso ver la reacción de la gente, así como la felicidad y el orgullo que esta distinción ha traído a mi país, a mis colegas británicos, venezolanos y latinos, amigos, familiares y a todos los que siguen mi carrera con tanto cariño. ¡Ese ha sido el verdadero premio para mí! A través de esta experiencia puedo comprobar que el trabajo que uno hace con tanto esfuerzo el cual es muchas veces solitario, tiene significado para muchas personas; que no sólo la incertidumbre que conlleva esta ocupación, sino también la alegría y emoción que uno siente por la planificación de los conciertos, con los programas a realizar o incluso que la enseñanza de nuestro arte tiene un lugar en la sociedad, la cual es tan diversa. Ha sido un honor y estoy muy agradecida.

¿Cómo describes la oportunidad de llevar tu música por todo el mundo, especialmente a los escenarios europeos?

Pienso que las oportunidades hay que muchas veces crearlas, no creo que se den fácilmente y hay que contar con el apoyo de los amantes de la música, los conocedores y los que quieren descubrir algo que es desconocido para ellos. Es una suma de factores que hacen posible que se produzca la magia de tocar conciertos, grabar discos y promocionar intensamente nuestro repertorio: la música de Latinoamérica que ha sido mi norte durante muchos años. La gente se emociona con la belleza de nuestra música, quieren tocarla, publicarla, ha sido parte de exámenes internacionales, la tocan en radios en muchos países del mundo. En otras palabras estamos llegando a permear el mundo de la música que no conocía nuestro legado musical y cultural.

¿Cómo recuerdas los inicios de tu carrera en la música?

Con mucho cariño, tuve grandes maestros, todos dedicados a la música y a su enseñanza, con gran ética profesional, amor y apasionados por su arte. Estudié en el Conservatorio Juan José Landaeta de Caracas con la pianista Guiomar Narváez y los compositores Ángel Sauce y Antonio Lauro. Las clases se daban en una bella casa de un barrio llamado Campo Alegre y era muy agradable asistir allí, además toda mi educación fue gratuita, un privilegio con el que hemos contado los venezolanos.

¿Cuál fue la principal motivación para arrancar con este sueño?

Mi madre había estudiado algunos años de piano con el maestro Moisés Moleiro y adora la música, ella me enseñó las primeras notas y me llevó a hacer el examen de admisión y luego durante siete años me llevó a las clases. Mucho sacrificio porque la escuela quedaba lejos de nuestra casa.

Hace cuánto estás en Inglaterra y qué te motivó a llegar al Reino Unido

Los directores del Royal College of Music fueron invitados a Caracas a realizar audiciones para dar unas becas, impulsado por el Sr. Carlos Díaz Sosa. Yo tenía diecisiete años cuando me presenté a ese concurso y gané una de las cinco becas, a los pocos meses me encontré en Londres, viviendo en South Kensington al lado del Albert Hall y sentí por primera vez lo que era ¡el frío! Los ingleses se han portado muy bien conmigo.

En este ejercicio de cercanía con la comunidad, qué destacas de la comunidad latinoamericana en UK

Es una comunidad que trabaja duro, que quiere progresar y vivir decentemente, se portan bien y dan lo mejor de sí.

¿Cuáles son las principales dificultades que has encontrado en el camino?

Las dificultades se vencen o se toma otra vía.

Quiénes te acompañan en este sueño

Mi esposo e hijo, mis familiares en Venezuela o en Francia y todos mis amigos.

¿Cuál ha sido el mayor reto tuyo como artista?

El reto siempre será el mismo: hacer música y tocarla al más alto nivel posible.

¿Para ti cuál es la principal satisfacción de este proceso que has llevado por años en la música?

Moverle los sentimientos a quien escucha.

¿Cuál es el lema o la filosofía de vida que siempre sigues?

Ser leal y seguir los pasos que te indican la consciencia y el corazón. Buscar el equilibrio.

Alguna anécdota positiva que puedan compartir con los lectores de Express

Estoy feliz porque el sábado 16 de abril tocaré un programa de música de países como Haití, Colombia, Venezuela, Estados Unidos, Brasil y Argentina en el corazón de Londres y me acompañará Timothy Adès ,poeta, quien recitará sus traducciones al inglés de bellos versos de Florentino y el Diablo de Alberto Arvelo Torrealba y Píntame angelitos negros de Andrés Eloy Blancolo cual es la primera vez que se haga aquí en el Reino Unido, ésta aventura musical y poética va a tocar la fibra de los lectores de este popular e importante periódico latino.

¿Qué significa el piano para Clara Rodríguez?

Es una necesidad física e intelectual. Si me faltara me deprimiría.

¿Cómo te sueñas en los próximos años?

Siempre con mi piano y la bella música a mi alrededor.

¿Cuál es la pieza musical que te encanta interpretar?

Creo que no hay suficiente espacio para contestar esta pregunta ¡Jajajajaja! ¡Amo tantas piezas! Definitivamente la música de nuestros países me hacen pasar el invierno en una nube, me hacen feliz. Amo a los clásicos, sobre todo Mozart, Scarlatti, Rachmaninoff, Chopin, pero la música Latinoamericana tiene cualidades excepcionales que van de la alegría a la tristeza, pasando por el dolor, la profundidad, la nostalgia y una cantidad de ritmos así como acentos interesantísimos y propios de cada país.

¿Cuál es el momento del día en el que más te inspiras para tocar el piano?

Cualquier hora es buena para inspirarse, es casi un lujo poder sentarse al piano cuando la vida te exige tantas actividades que no tienen que ver con eso.

Si alguien quiere disfrutar de tu interpretación dónde podrá hacerlo próximamente

El Sábado 16 de Abril en la iglesia St. James’s dePiccadilly a las 7.30 pm; además mis CDs se encuentran en Amazon.

DESTACADO: Actualmente Clara Rodríguez está grabando su nueva producción ‘Latinoamérica de Norte a Sur’

Preguntas rápidas y respuestas cortas

Una comida… Todo lo que sea sabroso. ¡Soy muy buen diente!

Un libro… Palabras con el inmortal de Argenis Rodríguez

Una película… Cyrano De Bergerac

Un viaje… a la Isla de Margarita

Un país… Venezuela

Un deseo… el entendimiento

Conoce más sobre el concierto en clararodriguez.brownpapertickets.com

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Clara Rodríguez, invitada a tocar el Primer Concierto de Chopin en Caracas Julio 2015

11535806_876524819087933_5865515035688048241_nLa pianista venezolana Clara Rodríguez ha sido invitada a tocar en el primer concierto de la Serie Venezuela Internacional de la Orquesta Municipal de Caracas, Grandes Solistas y Directores.

La cita es el Sábado 4 de Julio a las 5.00 pm en el Teatro Municipal, entradas aquí: http://solotickets.getmyip.com:8080/evTarifs.aspx?language=FR&owner=163&event=329110818129

Clara Rodríguez será la solista en el Concierto No  1 Op. 11 en mi menor de FREDERIC CHOPIN y la orquesta estará dirigida por el maestro Alfredo Rugeles.

El programa también incluye las obras Camino entre lo sutil y lo errante  de ALFREDO RUGELES y la conocida Sinfonía No.5 en mi menor Op. 64 de PETER ILLYCH TCHAIKOVSKY.

Clara Rodriguez estudió en el Conservatorio Juan José Landaeta con Guiomar Narváez, a los 17 años ganó por concurso una beca para estudiar en el Royal College of Music de Londres con Phyllis Sellick. Ha grabado CDs para el sello inglés Nimbus Records la música para piano de Moisés Moleiro, Federico Ruiz, Ernesto Lecuona, Teresa Carreño y el álbum “Venezuela”. Independientemente ha producido los CDs de Obras tardías de Chopin y Clara Rodriguez con El Cuarteto en vivo.

Este año le fue otorgado el premio Latino del Reino Unido (LUKAS) por su concierto “Appassionata Sonata” en Saint Martin in-the-Fields.

Sus interpretaciones son audaces, apasionadas, sencillamente exquisitas, ella es la exponente por excelencia de la música de piano de Venezuela en el escenario mundial.“ILAMS

Clara Rodríguez ha dado conciertos alrededor del mundo en salas que incluyen el Wigmore Hall, el Southbank Centre, St. Martin in-the-Fields y St. John’s Smith Square.

Clara Rodríguez es profesora de piano en el Royal College of Music.

Una poeta del piano” Antonio Estévez