Dear RT HON Justine Greening MP for Southfields, Putney and Roehampton

Dear RT HON Justine Greening MP for Southfields,

Thank you for your letter dated 22 February 2017 where you warn me that my stay in this country is subject to the EU accepting or not British citizens living in Europe.

Perhaps you can imagine the distress I felt after reading your communication although I am very lucky in the sense that I can move out of here to two other countries that will be happy to receive me.

I have been living in London since 1978 when the then directors of The Royal College of Music auditioned me in Caracas and granted me a space at the said institution to pursue studies there. The Venezuelan government provided me with a scholarship to cover all my living costs and my studies (from the Junior to the Senior and a two year Post-Graduate course).

In 1984 I met who became my husband, a French citizen and I took his nationality. As he is a teacher at the French Lycee and I was playing concerts, teaching, working with  English record lables as well as publishing and editing Latin American music for the Oxford Univeristy Press and other houses we decided to stay here and contribute in that way to this and the world community.

I know that since Brexit I have become as they say, just “a bargaining chip”. Facts such as us having taught generations of students to love, appreciate and perform music or that I have done countless programmes for BBC Radio3 and 4 have no weight when it comes to hard negotiations.

We have a British son, own a property, my husband is still teaching at the Lycée Français Charles de Gaulle and I am a teacher at the JD of the RCM.

Our lives are in your hands.

Best wishes,

Clara Rodriguez

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Entrevista a Clara Rodriguez sobre Teresa Carreño en El Universal

http://www.eluniversal.com/noticias/cultura/leona-del-piano-teresa-carreno-100-anos-fallecimiento_656456

La “Leona del Piano”, Teresa Carreño, a 100 años de su fallecimiento

El 12 de junio de 1917, murió en Nueva York la venezolana más universal del siglo XIX: Teresa Carreño, la eximia pianista que hizo mella.


  • ANA MARÍA HERNÁNDEZ G.

11 de junio de 2017 01:12 AM

La “Leona del Piano”, Teresa Carreño, a 100 años de su fallecimiento

María Teresa Geretrudis de Jesús Carreño García de Sena, simplemente Teresa Carreño. Mañana, 12 de junio, se conmemoran 100 años de su fallecimiento, acaecido en Nueva York.

A propósito de este hecho, vale la pena recordar aspectos de la vida de esta imponente mujer, y para ello, dos conocidas pianistas venezolanas, Mariantonia Palacios y Clara Rodríguez, además especialistas e intérpretes de la obra de la Carreño, nos guiarán con sus saberes sobre esta maravillosa mujer, hija del no menos notable Manuel Antonio Carreño -el del Manual de Urbanidad.

Clara equipara a Teresa como “un genio nuestro, que luchó incansablemente por el piano, por hacer música de la mejor manera posible, que no desmayó ni un instante sino hasta su muerte. Fue un personaje central del piano, justo en la época de mayor auge de ese colosal instrumento. Su técnica, pasión, inteligencia, poder, brillo, constante estudio y la búsqueda de la perfección de la expresión musical al tocar, la mantuvieron en el tope, al lado de los más grandes que la admiraron enormemente”.

“Era Liszt con falda”, resume Mariantonia, y es que para la época, el compositor y pianista austro-húngaro tenía mucha fama, no solo por la música que hacía sino por su modo de interpretarla: con fuerza y entrega. “Teresa debe haber tocado con mucha pasión, mucho guáramo”, retoma Palacios.

En las piernas de Lincoln

El 1 de agosto de 1862, Manuel Antonio Carreño salió con su familia directo a Estados Unidos, bajo la premisa de encontrar un profesor de piano para la pequeña Teresa, de apenas 9 años de edad.

Mariantonia sostiene que en realidad salieron debido a problemas políticos. En 1862, el entonces presidente José Antonio Páez delega el poder en Pedro José Rojas. Manuel Antonio Carreño era el ministro de Hacienda, pero dimite. Era el fragor de la Guerra Federal, y Carreño sale de Venezuela con una tropa consistente en “la abuela de Teresa, los padres, el hermano, un tío con su esposa e hijos, además de los sirvientes. Es mucha gente para ir a buscar un profesor para la niña -subraya Mariantonia-. El obituario del papá de Teresa, que publicó Le Ménestrel de París, en agosto de 1874, dice que había fallecido el excelente profesor de piano oriundo de Venezuela, y que había salido de su país por problemas políticos”.

Para Clara, la vida de Teresa “es apasionante desde el comienzo. La educación que recibió de su padre, quien fue considerado uno de los mejores profesores de piano de Francia, el candor de su niñez y adolescencia visto a través de las grandes obras que compuso. Lo difícil que ha debido ser para ella ser mujer, profesional, artista, madre, esposa”, expresa.

De pequeña, Teresa conoció en Estados Unidos a figuras de la talla de Louis Moreau Gottshalk y Anton Rubinstein. Tocó en varias salas importantes, como el Carnegie Hall, entre otras, y en 1863 tocó para el presidente Abraham Lincoln en audición privada, y de allí es de donde se origina la célebre anécdota de la pequeña Teresa en las piernas de Lincoln.

150 conciertos al año

Teresa Carreño nació en Caracas el 22 de diciembre de 1853. Entre los años 1872 y 1885, la pianista trabajó arduamente como integrante de una compañía de artistas por todo Estados Unidos.

“Después de haber sido niña prodigio y hacer una carrera brillante, Teresa se vio en la necesidad de actuar en compañías itinerantes y llegó al tope como pianista y cantante -relata Mariantonia-, hizo hasta 150 conciertos al año, es decir, uno cada dos días. Tocó en el lejano oeste. En una oportunidad viajaba en barco y naufragó, y para poder afinar el piano empleó una pinza de cejas. A los 19 años se enamoró de un violinista, Émile Sauret, y tuvo una hija, Emilia”, prosigue Palacios, y cuenta que a la Carreño la conocían con motes como “La Leona”, y luego como “La Walkiria del piano”.

Una amiga cercana se hizo cargo de la niña, y llegó un punto en el que le propuso a Teresa que mejor se quedaba con la niña, pero que debía firmarle documentos en los que la pianista renunciaría por siempre a ver a su hija Emilia.

En 1885, Teresa Carreño regresó a Venezuela, y después estuvo en 1887. Durante esos años, realizó conciertos en el Teatro Guzmán Blanco, hoy Municipal, estrenó su Himno a Bolívar, compuso un Himno a Guzmán, y hasta condujo una temporada de ópera.

“Ella sufrió un gran desencanto en su segundo viaje a Caracas, por los problemas políticos del momento, y por la pacatería de la alta sociedad que todavía la veían como la hija de una Del Toro que se había casado con alguien de inferior rango, y quien además estaba relacionada con Guzmán Blanco cuyo gobierno había caido en desgracia”, relata por su parte Clara Rodríguez.

A debutar en serio

Cansada Teresa Carreño de los dime y diretes de la política venezolana, decide que ya es hora de hacer una carrera seria, que no implicaba ir a Estados Unidos (todavía no era la meca cultural de hoy en día), por lo que la opción natural era Europa. El marido, Giovanni Tagliapietra no se anima a ir, por lo que Teresa, matrona y echada para adelante, agarra a sus dos hijos, Teresita y Giovanni, y se embarca rumbo a Alemania en 1889, acompañada por su cuñado Arturo Tagliapietra.

“Su vida de maestra la realizó plenamente hacia su madurez cuando vivía en Alemania, y le decía a sus alumnos: ‘¿cómo realizar lo extraordinario sin trabajar arduamente?’. Realmente Teresa Carreño trazó un camino profundo e importante para los pianistas, inclusive de hoy, ya que el arte del piano se basa mucho en lo que se hizo en su época. Se habla de la belleza de su sonido, de sus trinos, de la manera en que utilizaba el pedal”, acota Clara.

Mariantonia habla de las críticas que reseñó la prensa de la época sobre los conciertos dados por Teresa, en donde se refieren a su modo de tocar “como un hombre, Liszt con faldas”, y es que “normalmente el mánager era quien disponía el piano en el escenario, y la banqueta, y Teresa lo hacía por su cuenta. Luego, tocaba con mucha pasión, sin dejar de ser femenina. He escuchado grabaciones de ella donde se aprecia ese modo de tocar”.

Clara cita a Henry Wood, el creador de los conciertos Proms de Londres: “Es difícil expresar adecuadamente lo que todos los músicos sentían por esta gran mujer. En el instante en que caminaba sobre el escenario, su firme dignidad mantenía a su audiencia en vilo, que la observaba con gran atención mientras ella arreglaba la larga cola de los elegantes vestidos que usaba. Su vigor masculino en el sonido, su touché y su maravillosa precisión al ejecutar pasajes de octavas, dejaban a todos pasmados”.

@amhg_periodista

Hard to Beat! Clara Rodriguez plays Moisés Moleiro (CD)

New review on Moisés Moleiro CD by Clara Rodríguez

by HOWARD SMITH

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‘Rodriguez’ generous programme touches on a diversity of moods: wistful, playful, tender, gentle, reflective, yearning, nostalgic, skittish, jocular, joyful, festive and exuberant spring to mind. For 1¼ hours of dazzling, undemanding musical enjoyment, this CD concert is surely hard to beat.’

Venezuelan-born pianist Clara Rodriguez has been resident in London since she was seventeen. She began serious studies at the Conservatorio Juan Jose Landaeta (Caracas) and subsequently trained at the Royal College of Music (London). Clara has toured in the Americas, Europe, Australia, China and the Far East.

Her tutors/mentors have been Paul Badura-Skoda and Phyllis Sellick. She was also influenced by Polska Nagrania recording artist, Regina Smendzianka (born 1924) while attending the Polish artist’s Chopin ‘masterclass’ in Caracas. Today, when not performing, Rodriguez is piano professor at the RCM (Junior Department). Her newly released CD — it first appeared on ASV CD DCA890 in 1994 — is devoted entirely to Moisés Moleiro’s enchanting, superbly crafted short works for piano. When he was six, pianist and composer Moleiro had just three months tuition with Manuel Sansón. In 1924, he began four years of music studies in Caracas with piano pedagogue Llamozas. He graduated in 1927 and presented his first recital in 1931. Moleiro founded Orfeón Lamas, where he made a valuable contribution as composer. In addition, he was professor of piano at the Caracas Musical Declamation Academy (today ‘José Angel Lamas’). His works have been performed in the United States, Europe and many Latin American countries.

Rodriguez begins her recital with five sonatinas (16’34”) followed by three toccatas (7’14”). ‘The Pequeña Suite’ has five items: ‘Dance Air’, ‘Waltz Time’, ‘Lullaby’, ‘The Gentleman with the Wig’ and ‘The Harpsichord’.

Tracks 14 and 15 are alloted (respectively) to ‘Preludio’ (1’29”) and ‘Fuga’ (1’42”). ‘Suite Infantil’ consists of tracks 16-18: ‘The knife grinder’, ‘The cradle’ and ‘The birds’. ‘Dos Miniaturas’ (tracks 19 and 20) are ‘The Girl from the Blacksmith’s’ and ‘The Blacksmith’.

To end Rodriguez adds six titled items including Estampas del Llano (‘Pictures of the plains’) — track 25, the longest separate item (9’05”) in the entire programme. Moisés Moleiro was a contemporary of Venezuelan musicologist, educator and composer Vicente Emilio Sojo (1887-1974) who became conductor of Orfeón Lamas. In addition Sojo was founder-conductor and tenacious advocate of the Venezuelan Symphony Orchestra. In 1940 together with other composers he prepared the first song book for Venezuelan children. Sojo’s legacy is preserved in the Vicente Emilio Sojo Latin American Institute of Research and Music Studies (established 1978) to honour his role as founder (in the early twentieth century) of the Nationalistic School of Composition (also known as Escuela de Santa Capilla).

The five Sonatinos are largely bouyant, bustling, helter-skelter and consistently melodic. They’re not invested with any significant depth but scored instead for their pleasurable, playful exuberance. At times Moreiro’s inventions appear to be poised between eighteenth century classicism and something hovering on the brink of nineteenth century romanticism as in the G minor Sonatina, No 4 (track 3).

During his bewitching Pequena Suite (tracks 9-13), the dichotomy is perfectly illustrated by comparing ‘Waltz Time’ and ‘The Gentleman with the Wig’.

The third and final item of Suite Infantil titled Los pájaros (The Birds) has echoes of Balet nevylupivshikhsya ptentsov (‘Ballet of the Unhatched Chicks’) from Mussorgsky’s Pictures at an Exhibition. Serenata al estilo español (‘Serenade in the Spanish style’, track 23) with its easy ‘romantic’ mode, includes a short segment (2’04”-2’28”) in pure latin guitar style. Rodriguez is most decidedly an ideal Moleiro advocate; her performances are so alive with outstanding crystalline serenity and naturalistic pellucid phrasing.

In the second of two miniatures (1st: ‘The Girl from the blacksmith’s’ and 2nd: ‘The Blacksmith’), the busy workman briefly envisions ‘The Girl’ (0’39”-0’44”) as he toils. Estampas del Llano, a piece of contrasted folk-like moods, deserves to be a staple item far more in recitalists’ repertories than is presently the case. Here Moreiro’s open, unaffected hallmark character is leavened with the more sombre aspect of Venezuelan lore. (1’00”-4’14” and 7’47”-8’58”)

Though this programme has the bulk of its roots in aspects of European musical traditions Moleiro was a tireless proponent of (Venezuelan ‘joropo’), musica llanera from plains south and east of Caracas. In 1882 joropo became Venezuela’s national dance though hitherto the word joropo (Spanish) meant ‘a party’. Similarities may be found in (selected) works of Chabrier, Ravel, de Falla.

How appropriate then to conclude with Moleiro’s Joropo, an unflagging, propulsive, carnival piece to set toes tapping, heels clicking and skirts flying.

Rodriguez’ generous programme touches on a diversity of moods: wistful, playful, tender, gentle, reflective, yearning, nostalgic, skittish, jocular, joyful, festive and exuberant spring to mind. For 1¼ hours of dazzling, undemanding musical enjoyment, this CD concert is surely hard to beat.

Copyright © 9 June 2017 Estate of the late Howard Smith, Masterton, New Zealand