Clara Rodríguez. Venezuela. CD. Nimbus Alliance Reseña aparecida en la Revista Musical Chilena

Clara Rodriguez/Antolin Sanchez photography

Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.68 no.221 Santiago jun. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902014000100014

RESEÑA DE FONOGRAMAS

Clara Rodríguez. Venezuela. CD. Nimbus Alliance. 2010.


Aunque en los últimos años, los eventos de música clásica en Venezuela han recibido más atención internacional debido al exitoso programa orquestal conocido como El Sistema, el mundo todavía desconoce la tradición pianística de esta nación. La misma se remonta al siglo XIX, y su expresión más conocida la encarnó la otrora mundialmente célebre Teresa Carreño (1853-1917). Ella no fue la única pianista del país, sino que formó parte de una generación de pianistas/compositores como Federico Vollmer (1834-1901), Salvador Llamozas (1854-1940), Ramón Delgado Palacios (1863-1902) y otros más. A lo largo del siglo XX, otros pianistas como Moisés Moleiro (1904-1979) y Evencio Castellanos (1915-1984) continuaron su desarrollo y actualmente Clara Rodríguez es una de las artistas venezolanas del piano con mayor proyección internacional.

Si bien Clara Rodríguez domina el repertorio europeo, ella ha decidido especializarse y promover la música clásica de América Latina y Venezuela1. Uno de los aspectos fascinantes en esta grabación es que Clara Rodríguez presenta una trayectoria del repertorio que incluye piezas originales para el instrumento y arreglos de música popular por parte de compositores venezolanos -mujeres y hombres-desde el siglo XIX hasta los inicios del siglo XXI. Del mismo modo, Rodríguez ofrece un detallado librillo para la audiencia en el cual no solamente escribe un resumen biográfico de cada compositor, sino que ilustra las raíces y características de los géneros musicales junto al contexto histórico. Se puede señalar, a modo de ejemplo, el rol de algunos de los periódicos y revistas venezolanas del siglo XIX ( El Cojo Ilustrado, El Álbum Lírico y La Lira Venezolana) como medios para difundir obras musicales en el país; el acompañamiento sincopado, la aceleración de la sección B y la yuxtaposición de 6/8 sobre 3/4 de los valses venezolanos; el 5/8 del merengue venezolano cuya esencia se encuentra en su origen africano e indígena, así como la influencia de la música española y las texturas contrapuntísticas en las danzas venezolanas: joropo y pajarillo.

Con relación a los valses, esta grabación le permite a la audiencia escuchar como este género se ha ido transformando en Venezuela; especialmente su lenguaje armónico con la incorporación de más disonancias y acordes complejos. Rodríguez interpreta las obras El atravesado de Federico Vollmer (1834-1901) y La dulzura de tu rostro de Ramón Delgado Palacios (1863-1902) -dos de los más destacados músicos del siglo XIX venezolano- para luego continuar con Mañanita caraqueña de Evencio Castellanos (1915-1984), Vals criollo de Antonio Lauro (1917-1986) y Juan Griego (precedido por Fuga) de Modesta Bor (1926-1998), todos ellos pertenecientes a la Escuela Nacionalista del siglo XX. Simultáneamente, la estética moderna del género se puede apreciar en las obras Noche de luna en Altamira de María Luisa Escobar (1903-1985), Retrato de Ramón Delgado Palacios de Juan Carlos Núñez (1947) y Destilado de vals de Ricardo Teruel (1956).

Los joropos incluyen Jarro mocho de Federico Vollmer (1834-1901), Alma llanera (uno de los himnos nacionales no oficiales de Venezuela) de Pedro Elías Gutiérrez (1870-1954), Seispor derecho de Antonio Lauro (1917-1986), Aliseo y Zumba que zumba de Federico Ruiz (1933) y las obras Pajarillo y El porfiao de Luisa Elena Paesano (1946).

Las otras piezas que contiene Venezuela son los sofisticados arreglos para el piano de Diversión y Don Luis de Pablo Camacaro (1947), El cumaco de San Juan de Francisco Delfín Pacheco, Creo que te quiero de Luis Laguna (1926-1984) y Viajera del río de Manuel Yánez, así como los otros “Himnos nacionales” Caballo Viejo de Simón Díaz (1928) y El diablo suelto de Heraclio Fernández (1851-1886).

Clara Rodríguez es una excelente pianista capaz de expresar con musicalidad hasta los más mínimos detalles de la partitura. Sus interpretaciones en Venezuela combinan una mezcla de mucha emoción con el dominio racional de la música. En fin, Venezuela es una grabación con mucha alegría y los más altos méritos musicales.

NOTAS

1 Clara Rodríguez reside desde hace muchos años en Londres y enseña en la Escuela Preuniversitaria del Royal College of Music. Algunas de sus grabaciones incluyen discos dedicados a la obra de los compositores Teresa Carreño (1853-1917), Moisés Moleiro (1904-1979), Ernesto Lecuona (1895-1963) y Federico Ruiz (1949) para los sellos discográficos Nimbus Records y Meridian.

Hermann Hudde
Escuela de Extensión Universitaria del
New England Conservatory of Music

hhconcerts@yahoo.com

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Moisés Moleiro CD

Moisés Moleiro CD

“This appears to be a reissue of a recital previously available on ASV (ASV CD DCA 890), and recorded, I believe, in 1994. It is good to have it back in circulation, as it offers a well-played representation of an interesting composer.

Moleiro was born in Zaraza in Venezuela and in the mid 1920s he studied piano in Caracas with a well-known teacher, Don Salvador Llamozas. He went on to make a career as a pianist, composer and teacher. This present CD includes the bulk of the work he wrote for the piano.

Most of the music here is not strikingly Latin American in manner, although there are a few distinctive touches here and there which speak of its geographical origins. For the most part Moleiro’s piano music has about it a kind of aristocratic grace, and works within mostly European models understood from a South American perspective. At times one senses a kind of nostalgia for European forms and what they might represent. One is not surprised to encounter ‘El senor de la peluca’ – the gentleman with the wig – or to find oneself listening to a charming Waltz.

Moleiro’s Sonatinas are written in the tradition of Scarlatti (though being far from mere pastiche); his Prelude and Fugue in C sharp minor have more than a little of Bach about them; the Serenade in the Spanish Style speaks for itself; the Estudio de concierto has clear affinities with Chopin and the delightful La fuente registers its composer’s knowledge of Ravel and Debussy. But everywhere there is enough evidence of a personal sensibility at work to maintain the listener’s interest. At times Moleiro’s programmatic miniatures – such as La muchacha de la herrería (the girl from the blacksmiths), El herrero (The blacksmith) and Los pájaros (The birds) – are attractive additions to a familiar keyboard tradition.

The last two pieces on the CD are the most distinctive. Certainly Estampas del llano (Pictures of the plains) and Joropo are far more thoroughly infused with a sense of the composer’s native land, and without that nostalgic air mentioned above. Though the musical language of Estampas del llano is essentially European in nature, its evocation of the Venezuelan plains, in their contrasting fecundity and aridity, makes it music that no European composer would have written. The joropo music of Venezuela grew out of the fusion of ancient Spanish traditions, including the fandango and the malagueña (themselves incorporating Arabic influences) with the musics of African slaves and of native South American Indians. It is a heady mix and from it has grown some exciting music. A good deal of that excitement is captured in Moleiro’s Joropo for piano, played with considerable panache by Clara Rodriguez.

Throughout this recital the sureness of Rodriguez’ technique is evident, and her flexibility ensures that she can sound at home in all of the various musical idioms on which Moleiro’s piano music touches. This makes for a consistently entertaining programme – a CD that makes a case, without overstatement, for the music of a figure too little known beyond his native land.” Glyn Pursglove. Music Web International