Una experiencia única y sublime

Los días 8 y 9 de enero 2015 tuve la oportunidad de escuchar a la Orquesta Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel en el Royal Festival Hall en dos programas diferentes que incluyeron la quinta sinfonía de Beethoven, Siete piezas de óperas de Wagner: Entrada de los dioses en el Valhalla, El oro del Rin, El viaje de Sigfrido de Gotterdammerung,  Muerte y Funeral de Siegfried de Gotterdammerung, Murmullos del Bosque de Siegfried, Cabalgata de las valquirias de Die Walküre y como bis Liebestod de Tristán e Isolde. Para el segundo programa tocaron de Julián Orbón 3 Versiones Sinfónicas y la Sinfonía No. 5 de Gustav Mahler.
Tuve la suerte de también haber podido llegar a los dos ensayos y estoy escribiendo esta pequeña nota para asegurarme de que nunca olvidaré los hermosos momentos musicales que viví en esas horas, escuchando lo que cerca de 200 músicos venezolanos realizan bajo la maravillosa batuta de Gustavo Dudamel.
Hubo una búsqueda profunda técnica y espiritualmente con el fin de llegar a todos los secretos que esas partituras nos  ofrecen, pero también una profunda búsqueda psicológica dentro de toda la panoplia de los sentimientos humanos: las luchas, la imaginación, la plenitud. Uno podía ver cómo se desarrollaba ante nuestros ojos y oídos sentimientos o sensaciones que iban desde la fragilidad de nuestro universo junto a la mayor potencia de nuestras mentes y fuerza física; tensión, miedo, belleza y muchas clases de amor también se expresaron en esos ensayos y en las dos noches seguidas delante de 5.000 personas que ovacionaron de pie en reconocimiento de que algo profundamente humano acababa de ser expuesto y dado a conocer en esa sala de conciertos por nuestros talentosísimos jóvenes. Es obvio que mucho pensamiento y estudio ha sido puesto en acción para la re-creación de la música interpretada así como en la formación de cada uno de esos músicos fantásticos que tienen el mayor deseo de hacer bien su arte y de compartirlo con el mundo entero.

En el segundo ensayo tengo que admitir que las lágrimas corrían por mis mejillas escuchando el famoso Adagietto Mahler, había una tristeza en todos nosotros, muchas cosas van mal en el mundo, a nuestro alrededor y cerca de nuestros corazones que era imposible no ceder ante tanta concentración y la belleza.

Realmente fue un banquete que me ha inspirado mucho, tanto que no siento el frío de este invierno!

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Fotografía por Andrés Landino

 

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A unique sublime experience

On the 8th and 9th of January 2015 I had the opportunity of listening to the Simón Bolívar Orchestra conducted by Gustavo Dudamel at the Royal Festival Hall on two different programmes containing Beethoven 5th Symphony, Wagner’s Entry of the Gods into Valhalla from Das Rheingold, Siegfried’s Rhine Journey from Gotterdammerung, Siegfried’s Death and Funeral Music from Gotterdammerung, Forest Murmurs from Siegfried, Ride of the Valkyries from Die Walküre and as encore Liebestod from Tristan und Isolde.For the second programme they played Julian Orbón’s 3 Versiones sinfónicas and Gustav Mahler’s Symphony No.5.IMG_5279R

I also could make it to the two rehearsals and I am writing this little note to make sure I never forget what a beautiful musical moments I lived in those circumstances, listening to nearly 200 Venezuelan musicians perform under the marvellous baton of Gustavo Dudamel. There was a deep search technically and spiritually in order to reach all these scores have to offer but also deep psychological search into the whole panoply of human feelings, sentiments, struggles, imagination, fulfilment. One could see developing before one’s eyes and ears the fragility of our universe next to the greatest power of our minds and physical might; beauty and many kinds of love were also expressed in those rehearsals and in the evenings in front of 5.000 people that gave standing ovations in recognition that something profoundly human had just been unfolded and unveiled in that concert hall. Lots of thought has gone into creating the music performed of course but also forming each of those fantastic musicians who obviously have the greatest desire to do their art well and  sharing it with the world.

In the second rehearsal I have to admit that tears were flowing down my cheeks just listening to the Mahler famous Adagietto, there was a sadness in all of us, so many things are going wrong in the world, around us and near to our hearts that it was impossible not to give in before so much concentration and beauty.

It really was a feast that has inspired me a lot, so much that I do not feel this winter’s cold weather!