Entrevista a Clara Rodríguez. Revista Musical de Venezuela No 54

Entrevista a Clara Rodríguez, pianista

Dosier “Ellas resuenan: Homenaje a Teresa Carreño”

Por:
Adriana Quiaro

Clara Rodríguez; “Un dato curioso y hermoso sobre Teresa Carreño que nos muestra que ha sido admirada y valorada entre las estrellas mundialmente, es que la Asociación Astronómica Internacional (UAI, por sus siglas en inglés), en 1991, denominó Teresa Carreño al cráter de latitud -3, longitud 16.1, diámetro 57 del Planeta Venus

 

claris97@hotmail.com

Clara Rodríguez comenzó estudios en el Conservatorio Juan José Landaeta bajo la guía de Guiomar Narváez. A los diecisiete años ganó por concurso una beca en el Royal College of Music de Londres, donde estudió con Phyllis Sellick. Como concertista ganó el premio Latino del Reino Unido-LUKAS como Músico Clásico del Año en 2015. Es una de las intérpretes contemporáneas que más ha promovido la obra de Teresa Carreño. Destacados compositores le han dedicado piezas, entre ellos: Lawrence Casserley, Federico Ruiz, Adrián Suárez, Miguel Astor y Juan Carlos Núñez. Actualmente es profesora del Royal College of Music de Londres.

¿Cómo fue la formación musical que recibió Teresa Carreño?

Como es sabido, la familia Carreño, por generaciones, estuvo vinculada a la música en Venezuela y desde temprana edad tuvieron puestos como músicos profesionales en la Catedral de Caracas. Por ejemplo, el abuelo de Teresa Carreño, Cayetano Carreño, cuyo hermano era Simón Rodríguez, el maestro de Simón Bolívar, fue un importante compositor y organista, y tuvo varios hijos que fueron destacados músicos, entre ellos Manuel Antonio Carreño, el padre de Teresa.

Ella fue la primera mujer que se destacó como músico dentro de esa dinastía Carreño, hay que recordar que en la época de su nacimiento, la educación estaba destinada a los hombres, no tanto para las mujeres. A pesar de esas circunstancias, Manuel Antonio se dedicó a educar a su hija en la técnica pianística escribiendo para ella cientos de estudios que ella tocaba en todas las tonalidades, lo cual le ayudó a tener gran soltura y dominar muchas dificultades. Eso denota la genialidad y disposición de la niña y, por supuesto, el talento, unidos a la visión del padre para la enseñanza del instrumento.

Manuel Antonio Carreño –quien escribió el famoso Manual de urbanidad y buenas maneras– era ministro de Finanzas para ese entonces, pero por los problemas del país y ante las facultades de la niña la familia decide irse a los Estados Unidos (EE UU).

 

¿Podemos decir entonces que su padre fue su primer maestro?

Sí, definitivamente. Ya a los siete u ocho años era una pianista formada que impresionaba por su facilidad mecánica, la espontaneidad y frescura de su personalidad, la pasión y musicalidad con las que tocaba el piano. Se pueden apreciar estas cualidades en las composiciones que realiza desde esta época, entre las que destaca su valse dedicado a Louis Moreau Gottschalk, el cual fue publicado y vendido en los EE UU. A esa edad ya manejaba y dominaba todos los aspectos técnicos, eso es sumamente interesante, la educación que había recibido en Venezuela fue de alta factura. También con ese gesto de homenaje hacia su mentor –Gottschalk- demuestra sensibilidad, admiración y agradecimiento, rasgos importantes que forman parte de su personalidad y que se afianzarán a medida que se desarrolla como artista y como mujer.

 

Según su experiencia como pianista, ¿cuáles serían los aportes de la maestra Carreño a la ejecución del piano desde el punto de vista técnico?

Su técnica e ideas de interpretación se pueden observar en sus composiciones. Cuando era niña compuso muchos valses, polkas, como lo demostró Laura Pita en la investigación que realizó sobre Teresa Carreño, muy rápidamente evolucionó hacia el nivel del citado valse dedicado a Gottschalk. Estas composiciones muestran un gran nivel musical dentro de lo que fue su mundo infantil, lleno de afectos y de gran imaginación.

Para tocar sus primeros opus se entiende que hay que tener una técnica formada porque sus obras presentan dificultades técnicas, con saltos, trinos y arpegios; le encantaban las tonalidades con muchos bemoles, lo que complica la ejecución. En muchas de ellas hay melodías que hay que tocar y frasear en legato mientras con la misma mano hay que tocar un acompañamiento que va en terceras, por ejemplo, las cuales deben ser tocadas staccatto mientras que con la izquierda hay que tocar una serie de acordes que enriquecen la armonía. Por cierto, su formación de la teoría de la música y de armonía es también sólida ya que en sus piezas hay gran encanto unido por una riqueza melódica y armónica que nunca nos aburre, no hay repeticiones innecesarias tampoco. Está firmemente enmarcada en el estilo de salón, típico de su época. Las obras de Teresa Carreño pueden ejecutarse más allá de su grado de dificultad porque están muy bien escritas para la mano del pianista.

De los EE UU se mudó a París, donde compuso la mayor cantidad de sus obras; en ellas se siente la influencia de Franz Liszt, Federico Chopin, Robert Schumann, incluso de Carl Maria von Weber y de la ópera italiana. Están todos los recursos técnicos que se pueden utilizar en el piano. Para un pianista adulto, enfrentarse a la producción de la Teresa Carreño tanto niña como adulta es un reto.

 

De sus composiciones, ¿cuáles diría que, pasado el tiempo, aún se mantienen como las más emblemáticas?

Creo que el pequeño valse Mi Teresita que fue una de las pocas piezas que escribió de adulta y que le dedicó a su hija. En el Royal College of Music, donde doy clases, hay un concurso anual para los alumnos de piano que se llama Teresa Carreño, donde tienen que tocar tres obras y una obligatoriamente tiene que ser de Teresa Carreño. En un principio tocaban sus obras de menos dificultades técnicas, pero ahora los niños (entre trece y dieciocho años) tocan obras como la Cesta de las flores, recientemente ejecutada por uno de mis estudiantes; el año pasado tocaron La primavera, muchos tocan la canción de cuna El sueño del niño, que está dedicada a su padre. Aún no he escuchado a nadie que toque la Balada, pero pienso que alrededor del mundo, mientras más se conoce su obra más la gente quiere interpretar a Teresa Carreño.

 

¿Cuáles fueron las obras que ella más interpretó como concertista?

Cuando era niña le gustaba mucho tocar las piezas de su maestro Gottschalk, aunque a su padre no le gustaba que las ejecutara, seguramente él prefería que interpretara a Ludwig van Beethoven y otros compositores alemanes, pero ella siempre interpretó compositores contemporáneos suyos, sobre todo si eran sus amigos, como Edward MacDowell, un compositor norteamericano que ella dio a conocer en el mundo entero.

Hay una famosa cita que dice: “Anoche Carreño tocó el segundo concierto de su tercer marido en el cuarto concierto de la filarmónica”, refiriéndose a Eugen d’Albert que fue un compositor no muy querido por la crítica, pero eso no fue problema para que la pianista se impusiera y tocara sus obras en los conciertos, aunque fueran poco apreciadas. Ella fue muy cercana a la música de compositores como Chopin, Schumann, Liszt, los grandes románticos en general, aunque también tocaba mucho Beethoven, no tengo conocimiento de que haya tocado mucho a W. A. Mozart, pero sí a Piotr Ilich Tchaikovski. Por ejemplo, Teresa Carreño vivió en la misma época que Claude Debussy, pero no creo que haya tocado sus obras, no interpretó música del impresionismo o de los autores españoles como Granados, por citar un ejemplo. Eso creo que tiene que ver con que no vivió en Francia en su adultez, por el contrario, ella se “germanizó” cuando se mudó a Alemania, aprendió el idioma y luego hizo todo lo posible por integrarse a esa nación.

Otro de los compositores que ella interpretó mucho fue a Edward Grieg, quien fue su amigo cercano. Teresa Carreño tuvo apoyo de los más grandes músicos desde que llegó a París, en su adolescencia, donde conoció a Gioachino Rossini y estudió con su maestro Georges Mathias, alumno de Chopin, ambos la apoyaron bastante. Eso es importante, que las viejas generaciones ayuden a las nuevas, sin ese impulso es difícil consolidar una carrera artística. En París, madame Érard, le prestó apoyo y fue quien le presentó a Rossini, de ahí logró otros contactos importantes que le permitieron hacerse conocer en ese país. No hay una fórmula mágica para hacerse famosa, hay que tener el talento, el trabajo y, luego, el impulso.

 

¿Cuál es su valoración de la carrera como concertista de Teresa Carreño?

Se consideraba una de las más grandes en Europa y en los EE UU, Henry Wood escribió en su biografía que Teresa Carreño dejaba a todo el mundo pasmado; un inglés no va a decir eso gratuitamente, ella fue muy alabada y querida en su tiempo. Los grandes músicos le hicieron homenajes. Claudio Arrau, Johannes Brahms y todos los que he nombrado en esta entrevista, hablaron sobre el gran talento de Teresa Carreño.

Ella se esforzó mucho, desde los ocho años no paró de trabajar, su temple y amor por el piano le permitieron alcanzar y mantener el alto nivel artístico de su carrera. Luchó incansablemente por realizar conciertos y giras.

 

¿Cómo fue su labor como docente?

Pienso que la docencia no era su prioridad, creo que no dictaba clases formalmente, su biógrafa y alumna Marta Milinowsky dice que a veces se apasionaba y podía dar una clase larguísima sobre una sonata de Beethoven, por ejemplo, si se trataba de un estudiante con talento, pero si el alumno no le interesaba, cortaba la clase; como era tan famosa, era muy buscada para dar clases, sobre todo en Alemania, era muy amable y comprensiva con su círculo de estudiantes.

 

¿Cómo fue su relación con el público?

Fue adorada por el público y todo el que tuvo la oportunidad de conocerla o escucharla. Impresionaba porque tenía mucha fuerza y belleza física; su conocida destreza estaba ligada a su capacidad artística, técnica y a su personalidad, creo que tenía un encanto y alegría muy venezolanos.

En ocasiones también la crítica europea fue dura con ella, pero eso es normal para todos los artistas. Las palabras “Diosa”, “Emperatriz”, “Valquiria” y muchos otros superlativos le fueron adjudicados tanto por la crítica como por otros grandes músicos.

En los dos viajes que realizó a Venezuela fue recibida con grandes honores, poemas y agasajos fueron dedicados a su persona. El presidente Antonio Guzmán Blanco le pidió que trajera una compañía de ópera en su segundo viaje, pero sus opositores lanzaron piedras y bombas en botellas durante los ensayos de la compañía. La situación produjo que el director italiano que habían traído renunciara, por lo que Teresa Carreño tuvo que dirigir y cantar durante la temporada. A ella le dolió mucho que la alta sociedad comenzara a rechazarla, porque la pacatería nacional no veía con buenos ojos que una Del Toro viviera en concubinato con su pareja, el tenor Giovanni Tagliapetra y que cantara ópera.

Teresa Carreño estuvo un tiempo aquí, visitó varias ciudades de Venezuela. Luego de esto no regresó más, aunque siempre manifestó tener a Venezuela en su corazón. Posterior a su estadía en Venezuela, realizó un concierto con la Filarmónica de Berlín, el público la ovacionó tanto que ella dijo que le recordó a sus paisanos “en revolución”.

 

Siendo mujer, ¿a qué desafíos se enfrentó para sobresalir en el campo musical y ser artista de renombre mundial?

Fueron muchos los desafíos que tuvo que asumir. La carrera de pianista internacional para una joven de diecinueve años en el siglo XIX no era cualquier cosa, había que ganarse la vida tocando, ser independiente, ¡pero ella estaba preparada! La guerra Franco-Prusiana o de Cien Años impidió que pudiera volver a ver a su padre en Francia, ya que ella desde Inglaterra –donde estaba tocando– viajó a los EE UU para emprender innumerables giras en compañías que reunían a los mejores músicos europeos. Solo volvió a Europa años más tarde ya que ese era el centro de la música clásica, especialmente para el piano. Se impuso porque mucha gente valoró en su justa medida su inmenso talento. Era una mujer de mucho carácter. Ella era una artista y tenía muy claro que el piano debía ser el centro de su atención; a pesar de que tuvo una agitada vida doméstica, su arte nunca sufrió abandono. Fue una buena hija, hermana, esposa, madre, compositora, cantante, amiga y maestra, nunca desmayó en ninguna de sus responsabilidades.

 

¿Cuál podría decir usted que es el legado de Teresa Carreño?

La visión de alcanzar una meta artística y saber que eso solo se logra con una disciplina gigantesca, trabajo arduo y dedicación. Ella decía que no es posible alcanzar esa altura artística si no se trabaja durísimo, nada se alcanza sin trabajo. Creo que ese es su mayor legado para los venezolanos, el que haya logrado estar en los más grandes escenarios como fruto de su talento, autenticidad, honestidad y constancia.

Un dato curioso y hermoso sobre Teresa Carreño que nos muestra que ha sido admirada y valorada entre las estrellas mundialmente, es que la Asociación Astronómica Internacional (UAI, por sus siglas en inglés), en 1991, denominó Teresa Carreño al cráter de latitud -3, longitud 16.1, diámetro 57 del planeta Venus[19]

 

¿Y desde el punto de vista musical?

Están las grabaciones que logró realizar en su época, aunque no son muy nítidas, creo que no recogen las sutilezas que debió tener en sus ejecuciones. También escribió un libro para el uso del pedal en el piano que forma parte importante de su legado. Y, por supuesto, sus composiciones.

Para nosotros los venezolanos es importante mantener contacto con el pasado, siempre creemos que solo existe el hoy, pero nosotros no salimos de la nada y Teresa Carreño no está tan lejos en el tiempo, solo que la vemos en sepia y no en tecnicolor, apenas son cien años de su muerte, eso no es mucho.

La técnica pianística viene del siglo XIX, así que nosotros los pianistas siempre estamos conectados con el pasado y con nuestros antepasados, de cierta manera tenemos relación. Ella estudió en Paris con un alumno de Chopin, ese alumno de Chopin le dio clases al maestro de mi maestra, Phyllis Sellick. Eso me hace a mí, en cuarta generación, alumna de Chopin, y a Teresa Carreño, en segunda generación, pupila del gran pianista polaco. Para nosotros, como pianistas, es importante el culto a la personalidad, por la importancia que tiene la transmisión de conocimientos por parte de los maestros. Entonces, la conexión no es tan lejana.

 

¿Habría que revalorar el legado de Teresa Carreño en Venezuela?

Anteriormente había un concurso que llevaba su nombre, quizá se podría reactivar. Pienso que el trabajo que hicieron Laura Pita y Juan Francisco Sans en la recopilación de sus obras es de gran importancia. Aunque en ese concurso inicialmente no se tocaban piezas de Teresa Carreño, podría ser una oportunidad para poner en contacto a las nuevas generaciones con sus obras y así aprovechar ese material.

 

¿En qué países de Europa existe una conexión cercana con la obra de Teresa Carreño?

 

Mi CD de quince obras deTeresa Carreño es constantemente oído en radios internacionalmente hablando. La BBC Radio Clásica (3) ha puesto piezas de ese CD unas cinco veces este año, por ejemplo.  No sabría decirte con exactitud dónde aún se ejecutan sus obras. Lo interesante es que en Inglaterra se mantienen frescas sus composiciones, entre otras cosas, gracias al Concurso Teresa Carreño para Jóvenes Pianistas del Royal College of Music. El concurso tiene como primer premio realizar un recital en el Bolívar Hall de Londres. Se realiza desde la década de los 70 del siglo XX, gracias a la iniciativa de quien fuera en ese entonces embajador de Venezuela en Inglaterra, el doctor Salcedo Bastardo y el periodista Carlos Díaz Sosa.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s