Clara Rodríguez por ella misma

 

Siempre he sido apasionada, solo que con el tiempo, la pasión va poquito a poco cambiando, se torna mas aventurada, mas atrevida. Tengo la certeza de que hay que creer cien por cien en lo que uno quiere hacer. ¿Qué es lo que quiero hacer mas que nada en la vida? Comunicar la música, el deseo es el de compartir música que amo, los vericuetos del alma hechos sonidos. La música es muy difícil de explicar con palabras el público debe saber que lo mejor es siempre oirla, leer sobre música es iluminador pero no reemplaza NUNCA la experiencia de los sonidos hilados por el pensamiento y la sensibilidad de los músicos.

Me he entrenado siempre como intérprete, me gusta el trabajo de perfeccionar las frases musicales que toco, que todo esté balanceado, cada nota lleva un peso, tiene su lugar específico en el contexto  de esas melodías, luego está el equilibrio entre las manos, que el bajo no sobrepase el registro mas agudo, que no sea pesado a menos que se requiera, después están los diferentes estilos de música que toco. Barroca, Clásica, Romántica, Contemporánea, Impresionista y cada uno de los estilos de las danzas de latinoamérica! Ha sido todo una revelación para mi como músico clásico adentrarme en los géneros diversísimos de nuestro amado continente, la riqueza de nuestros rítmos es tan grande, la belleza  y sensibilidad de nuestros creadores es deslumbrante.

Vivir en Londres ha significado la intensificación de mis sentimientos por mi país y por el resto de Latinoamérica, eso me llena de orgullo y me hace lo que soy hoy por hoy, es una parte importante de mi expresión como músico que es a la vez la de un propagador de esas semillas sembradas por nuestros ancestros y contemporáneos.

Nací en Caracas, esa capital de un país hermoso, lleno de contrastes climáticos y de gente alegre, abierta, generosa y simpática! Mi padre fue un escritor polémico en su época, Argenis Rodríguez, era tajante en sus opiniones políticas, tuvo una vida dedicada a la literatura pero fue una vida muy dura. Mi madre, Julieta, me inició en la música, me enseñó a leer las notas, ella había estudiado piano con Moisés Moleiro en su juventud pero tuvo que dejarlo porque le dio fiebre reumática, lo cierto es que ella se dedicó a llevarme a la escuela de música luego al conservatorio Juan José Landaeta, que nos quedaba al lado opuesto de la ciudad, ¡ pasábamos horas en el tráfico! En Venezuela se va a la escuela de música o al conservatorio después de las clases en la escuela, por lo general en las tardes/noches. Mi tiempo en el conservatorio fue delicioso, era una casa muy grande con jardines tropicales preciosos y suelos de madera pulida (todavía puedo recordar el aroma) y mas importante que nada, el cariño, dedicación y la altísima calidad de todos los profesores que tuve allí, sin olvidar el trabajo constante, duro y disciplinado con el  que tuve que responder! De niña y adolescente recuerdo a mis amigas y primos jugando en el jardín en Agosto por ejemplo y yo practicando alguna sonata de Beethoven o Bach que había que aprenderse para Septiembre. A los 16 años los directores del Royal College of Music de Londres fueron a Caracas a hacer pruebas para dar cinco becas, me presenté al concurso, recuerdo que toqué el Estudio Op.10 No1 de Chopin (una obra muy difícil) entre otras, hubo pruebas de teoría y lectura a primera vista. Gané una de esas becas y a los dos meses me encontré aquí. ¡Qué shock! ¡El frío!!!! nunca había experimentado algo así mas el no hablar inglés me hacía sentir en otro planeta. Debo decir que los ingleses me acogieron con mucha calidez, había también venezolanos que se preocupaban por mí. Tuve una profesora, Phyllis Sellick, quien me dio con toda la generosidad del mundo todo lo que ella sabía sobre el ARTE de tocar el piano. Ella era el lazo entre los románticos y los contemporáneos, lo que me hace ser alumna de Chopin en cuarta generación y de segunda generación, alumna de Maurice Ravel y de Serge Rachmaninov. Ella vivió hasta los 96 años lo que significa que pude disfrutar mucho de los intercambios pianísticos y  de sus enseñanzas

Hoy en día doy clases en el Royal College of Music después de haber viajado mucho tocando conciertos, lo cual sigo haciendo, pero como tengo un hijo me he dedicado bastante a su crianza. Leonardo es su nombre, nació en Londres, su padre es francés, estudia en el Liceo Francés de Londres y es a la vez muy venezolano, es hincha de la Vino Tinto y de Arsenal.

Decidí organizar la serie de conciertos en el Bolívar Hall porque adoro ese espacio venezolano en el centro de ésta ciudad, casa donde nuestro Francisco de  Miranda vivió con su esposa inglesa y nació su hijo, Leandro, donde Simón Bolívar y Andrés Bello se reunireron a planear la independencia de nuestro continente. Hay tanta historia en esas paredes. Mi historia con el Bolívar Hall se remonta a cuando hice el primer concierto de piano que se realizó allí y luego trabajé intensamente en la consecución del piano Steinway que tenemos allí desde hace como 20 años.

Era un sueño que tenía desde hace varios años: presentar talento venezolano en forma de festival. En lo que va de los conciertos, los mienbros del público han podido apreciar las muchas, variadas, formas en las que se puede utilizar el piano. Cómo los pianistas venezolanos hacen de ese instrumento, inventado por Cristófori, un medio de expresión propio. Al final de la serie habremos tocado una veintena de obras venezolanas de los siglos 19, 20 y 21, incluyendo el gran concierto que dio anoche el compositor y pianista Leo Blanco quien interpretó e improvisó durante una hora y media seguidas su torrencial música de fuerza tropical.

Ahora estamos preparando el último concierto de la serie que he organizado, “¡De Argentina a Puerto Rico!” el cual será un viaje musical lleno de luz en el cual,  el piano, la flauta, un cuatro, una mandolina, un contrabajo y mucha percusión juntos entrelazarán la nostalgia propia de los tangos y valses argentinos  con la alegría de los joropos y merengues venezolanos, los sincopados ritmos de la música caribeña de países como Cuba, Puerto Rico y Haití, sin olvidar la cadencia suave del pasillo y el bambuco de Colombia. 

Cada concierto es único, irremplazamble e irrepetible. Para éste, mis amigos, el insigne flautista Efraín Oscher, el contrabajista Gabriel León, Cristóbal Soto maestro de la mandolina y el cuatro y Wilmer Sifontes en la percusión junto a mi piano, afreceremos al público de ésta gran ciudad,  piezas tales como Adiós Nonino de Astor Piazzolla, A fuego lento de Horacio Salgán, Oriente es de otro color de Henry Martínez, el famoso Joropo de Moisés Moleiro y Capullito de Alelí de Rafael Hernández por sólo nombrar algunos de los sugestivos títulos de los números a interpretar la noche del Lunes 1 de Julio. 

At London's Southbank Centre

Next London concert on Monday 1 July 2013 at The Bolívar Hall. “De Argentina a Puerto Rico!!”

Ellos vienen a Londres especialmente a hacer ésta única presentación, de Alemannia, España, Francia y del sur de Londres. Es un gesto de amistad entre nosotros, de admiración por el arte de cada uno y de amor por el precioso repertorio que vamos a interpretar para Uds! Los esperaremos con los brazos abiertos.

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